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Fernando Alonso Treceño

Patrimonio vivo de Avilés

Semblanza de Fernando Álvarez Balbuena, que recibirá el sábado el premio anual de Amigos del País

Con motivo del galardón que la Sociedad Económica de Amigos del País de Avilés y Comarca va a entregar el próximo sábado a Fernando Álvarez Balbuena, deseo expresar mi reconocimiento a su figura. Le conocí hace muchos años cuando me convertí en cliente asiduo de Óptica Balbuena; con el transcurso del tiempo se ha ido desarrollando una sana y buena amistad entre nosotros motivada por el respeto muto y la comunión de ideas afines en el ámbito de la cultura, la religión y la humanidad. Además, nos unen lazos con familiares y amigos que están en la memoria de nuestros corazones.

Si tuviera que destacar un rasgo de su persona, no lo dudaría un instante: su consumado talante liberal y su intrínseca bondad. No solo es un excelente profesional, como avala el reconocimiento a nivel nacional e internacional que ha obtenido. Su afán de saber es similar a su innata vocación hacia la riqueza interior. Es más que un especialista en innumerables facetas del saber universal. Sus profundos conocimientos le hacen merecedor de una aureola especial que brilla por méritos propios. Ha impartido charlas y conferencias con una gran autoridad sobre varios temas de interés general; ha escrito y publicado libros, ha cautivado con sus sonetos y textos de poesía, se doctoró en Ciencias Políticas siendo ya mayor y sin dejar de trabajar.

Da gusto hablar con él de cualquier tema, siempre está disponible, no cesa de avanzar y hacer deporte pese a su avanzada edad. Es un ejemplo a seguir por muchos y variados motivos. Siempre que le veo o hablo con él me encuentro mejor, como si recibiera un soplo de aire fresco, es algo que no puedo ni quiero evitar. Me enorgullezco de ser su amigo, es un tesoro inmaterial de valor incalculable. Don Fernando es un patrimonio vivo del pueblo de Avilés; si hubiera más personas con su mismo talante, las relaciones humanas ganarían una barbaridad, siendo la lógica consecuencia un mundo mejor, más feliz y menos inclinado a la ceguera espiritual y el imperio de los sentidos. Es como el buen vino: cuantos más años cumple, mejor es.

Aún espero magnas cosas de su fecundo manantial creativo. Es un triunfador al que no se le ha subido el éxito a la cabeza, un creyente que reza con devoción y defiende a capa y espada sus profundas convicciones, un buen conversador que enseña hasta cuando no habla, un amante de la filosofía natural, un melomano empedernido, un ser con exquisita sensibilidad hacia lo bueno, un paterfamilias como Dios manda y un amigo con quien tengo el gusto de hablar, al que siento en la distancia y a quien quiero de verdad.

Cada vez que Fernando Álvarez Balbuena recibe una justa distinción me alegro como si fuera mía. Sabe que ocupa un lugar selecto en mi corazón. Es, en el buen sentido, una persona positiva para la humanidad.

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