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Los niños periodistas de Bimenes se reúnen 36 años después

Los yerbatos que en 1986 aparecieron en LA NUEVA ESPAÑA por sus premiados trabajos escolares de investigación regresan a Martimporra para revivir con emoción aquella imagen de la niñez

La foto de grupo en la actualidad. Delante, por la izquierda, Víctor Sánchez, Marcelino Meana, Faustino Fernández, Liliana Megido y Sonia Meana (faltan los hermanos Manuel y Lucía Cocaña). Detrás, Rubén García, José Luis Delmiro, Cristina Fernández y Estela Huerta.

Cuando el pasado vuelve en forma de buenos recuerdos, sucede que hay alguien que los saca a la luz y los revive, así pasen muchos años. Eso fue lo que hizo, a través de las redes sociales, la periodista Cristina Fernández, natural de Bimenes y residente en Madrid, quien, por casualidad, recibió una foto de un artículo publicado hace 36 años, concretamente el 1 de junio de 1986, por el entonces redactor y hoy subdirector de LA NUEVA ESPAÑA Evelio G. Palacio, titulado “Los pequeños investigadores de Martimporra”.

Juan Fernando Rodríguez.

Aquel artículo hacia referencia a un grupo de niños del colegio de Bimenes, con edades entre 11 y 14 años, quienes, capitaneados por su profesor Juan Fernando Rodríguez (Juanfer), realizaron trabajos de investigación sobre temas tan cercanos a ellos como la situación de los mineros, con el título “Historia de los güelos”, u otros sobre la Constitución o la seguridad vial, por los que fueron premiados a nivel nacional. El núcleo central de estos jovencísimos periodistas escolares estaba formado por unos 25 alumnos de los cursos más altos. Por su trabajo sobre los mineros fueron premiados con una semana en Benidorm. Por el de la Constitución, el premio fue otra semana en Madrid, visitando, entre otros lugares, el Congreso de los Diputados.

Cristina Fernández subió el pasado diciembre a las redes sociales la foto de aquel artículo, señalando lo siguiente: “Un amiga me envío este recorte de @lanuevaespaña de 1986 en la que estábamos un grupo de alumnos de mi colegio de Bimenes. Un centro público minúsculo, con apenas 300 alumnos. Orgullo”. No se viralizó, pero si llegó a los protagonistas de la imagen y causó, en casi todos ellos, un intenso y emotivo viaje a un pasado donde conocer la realidad de su pueblo, de sus familias o de la vida del día a día, además de su formación académica diaria en la escuela que les sirvió, entre otras cosas, como experiencia a la hora de elegir su camino.

Jorge Sánchez.

Su entonces profesor, Juanfer, que luego sería 27 años director del centro escolar, recuerda: “Yo tenía por aquel entonces unos recortes de periódico escritos por un profesor de Literatura de El Entrego, Elías García Domínguez. Hablaba de la historia de los mineros, de Clarín, de la Aldea Perdida, por citar algunos de sus trabajos, y yo tenía por costumbre, aunque era profesor de Matemáticas, hacer un lectura de ellos antes de empezar la clase. Cada día leía un alumno. Les sorprendió mucho lo que leyeron sobre los mineros y, entonces, les propuse hacer un trabajo y presentarlo a un concurso, haciendo entrevistas entre sus abuelos y padres mineros. Así empezó todo. Al ganar, se animaron y concursaron en otros concursos”.

Para este maestro “aquellos trabajos que hicimos profundizaban en las raíces del pueblo. Lo que perseguíamos era educar a través de la investigación y la implicación de los niños. Yo les quiero mucho a todos ellos y con algunos mantengo el contacto”. En la imagen original también sale el que entonces era director del colegio, Jorge Sánchez. “Aprendieron a trabajar en equipo y lo hacían muy bien. Y luego estaba Juanfer, un profesor tan motivador que no sólo motivaba a sus alumnos, sino que me motivaba a mí” señala. ”Ahora que está tan de moda lo de la España vaciada, quiero recordar que labores como la del maestro o la del médico son fundamentales en los pueblos. Si a éstos se les dotara de lo servicios necesarios, seguro que mucha gente volvería”, añade.

Algunos de aquellos “niños periodistas” se reunieron 36 años después en Martimporrra. Todos con sus mascarillas que sólo retiraron unos segundos para la realización de las fotos. Gracias a Cristina Fernández, la promotora de este encuentro para LA NUEVA ESPAÑA, fue posible revivir aquella misma imagen, un momento muy emotivo que seguro que ya no será el último.

El artículo de 1986 en el que aparecen los niños.

Víctor Sánchez | Piloto de avión

“Supe que podía llegar a donde quisiera”

Víctor Sánchez

“Soy de Rozaes. Mi padre fue minero en el pozo Venturo. Aún recuerdo qué orgulloso se sintió cuando vio a su hijo interesarse por su mundo. Puedo verle mirando ahí por la ventana y, al tiempo, hablando conmigo mientras tomaba nota de lo que me respondía”, dice Víctor Sánchez, quien como piloto en unas líneas aéreas ha recorrido no ya medio mundo, sino las tres cuartas partes, posiblemente. Vive en Gijón y de aquel grupo de niños “periodistas” formado hace ya 36 años afirma que “me involucré en el sentimiento de pertenencia a un grupo de trabajo y, gracias a él, y aún en un sitio tan pequeño, descubrí que podía llegar en la vida hasta donde uno quisiera”.

Marcelino Meana | Ingeniero

“Intenté sacar buenas notas para irme” 

Marcelino Meana

Marcelino Meana vive en Vigo pero no olvida su Bimenes natal. De los reportajes que le encargó el profesor reseña que le incentivaron para “intentar sacar buenas notas e irme. Igual si no llegamos a saber lo dura que era la vida de nuestros familiares, pues mi padre era minero, incluso alguno se habría quedado, pero creo que nos pasó un poco a todos un poco lo mismo”, explica Meana, quien recuerda que de niño era muy hiperactivo y necesitaba estar siempre haciendo algo. “Agradecí que Juanfer contara conmigo. Yo dibujaba algo, escribía alguna cosina, tocaba un poco de todo, pero no era muy bueno en nada. Eso sí, tenía mucha iniciativa”, recuerda.

Rubén García | Ingeniero

“Si no estudies, ya sabes, fíu, vas pa la mina”

Rubén García

Bisabuelos, abuelos y padre mineros. Rubén García es natural de Ricao: “Yo vivo en Ponferrada. Los recuerdos de mi infancia en Martimporra y en la escuela no pueden ser más felices. Me acuerdo de lo mucho que me gustó el trabajo sobre educación vial que hicimos y también cuando nos tocó el de la mina. Curiosamente, aquel trabajo me acercó más a mi padre, que era poco hablador. También entrevisté a mi tío Eduardo. Mi padre me decía mucho que tenía que estudiar. Estudia, fíu, me decía, que sino vas pa la mina. Y apostilla: “Cuando ganamos el primer premio nos venimos arriba y empezamos a participar en otros. Algunos también nos los premiaron. Una época muy guapa”.

Faustino Fdez | Ingeniero

“Los trabajos nos abrieron los ojos” 

Faustino Fernández

Su padre, Eladio, fue posteador en la mina La Encarnada y parte de sus tíos, también fueron mineros. “Aquel trabajo me descubrió el enorme sacrificio que hacían para ir a trabajar. Igual iban caminando dos horas hasta la mina, allí trabajaban ocho o nueve horas y, luego, el mismo camino de vuelta y a trabajar la huerta o con el ganado”, recuerda Faustino Fernández, para quien aquellos trabajos que le encargó su profesor junto al resto de alumnos le sirvió no sólo para acercarse a su realidad familiar, sino que también “nos ayudó a pensar que podíamos hacer más cosas, porque no había muchas opciones en Bimenes”. “La verdad es que tengo muy buenos recuerdos de mis compañeros”, afirma.

José Luis Delmiro | Ingeniero 

“Tuvimos una formación muy buena”

José Luis Delmiro

“En el colegio tuvimos muy buena formación, había un nivel muy alto. También es verdad que Juanfer era un profesor exigente, pero también creía y apoyaba mucho a sus alumnos. Fue un innovador y nos convirtió en un equipo muy bueno”, dice José Luis Delmiro, que era de los más jóvenes el grupo, con once años. Recuerda perfectamente la entrevista que le hizo a su abuelo, minero, para el trabajo que luego resultó premiados. “Mi padre no fue minero y no quería por nada del mundo que el su fíu lo fuera, ni tampocomo mi güelu quería tener un nietu mineru. Cuando nos llevaron a conocer la mina María Luisa, entendí mucho mejor a mi güelu”, dice.

Liliana Megido | Peluquera 

“Estábamos muy motivados por el profesor” 

Liliana Megido

Tras estudiar dos años Psicología, lo dejó porque no era lo que había esperado y, años después, abrió su propia peluquería en Bimenes, donde ha vivido siempre. Liliana Megido es madre de dos hijos. La mayor, Alicia Villanueva, cantante de tonada asturiana. Dice que se le daba muy bien dibujar y, en cierta forma, era una de las ilustradoras de los trabajos. “Yo hacía lo que me tocara, encuestas, dibujos, pero esto último era lo que más me gustaba. La verdad es que en el grupo había muy buen rollo y estábamos muy motivados por Juanfer”, señala Megido, quien recuerda que el de entonces “era un colegio rural con muchísimos niños. Ahora bajo mucho, como la población”.

Cristina Fdez. | Periodista 

“Tuve mucha suerte de estar en aquel grupo”

Cristina Fernández

La periodista Cristina Fernández es, sin duda, la responsable de la emocionante reunión con sus compañeros, 36 años después, en el patio escolar. Con 14 años logró el tercer puesto en el concurso regional de redacción de Coca Cola. Ella, que hace años forma parte de la dirección de comunicación de Repsol en Madrid, es tataranieta, biznieta, nieta e hija de mineros. Y una gran enamorada de su tierra natal, Bimenes. “Fue una suerte tener profesores que son referentes para ti, te están constantemente motivando. Y también tuve mucha suerte de estar en aquel grupo, que me enseñó a desarrollar habilidades para trabajar en equipo”.

Estela Huerta | Administrativa

“Me sirvió para que me gustara más estudiar”

Estela Huerta

Estela Huerta trabaja como auxiliar administrativo en el Principado, pero continúa residiendo en su casa de El Escobal, tras un periodo en otras zonas de la región. Cuando vuelve la vista atrás, a aquellos cursos de mediados de los años ochenta del siglo pasado, se le presenta e el colegio de Martimporra como “algo familiar, que eché de menos cuando fui al Instituto”. “En el grupo que hacíamos estos trabajos que nos premiaron, porque nos los presentaba el profesor a concursos, había un ambiente estupendo. Yo creo que lo pasábamos tan bien que nos sirvió para que nos gustara más estudiar”, subraya.

Sonia Meana | Fisioterapeuta

“Aquello me unió mucho más a mi abuelo” 

Sonia Meana

Sonia Meana, junto a Liliana y Estela, es de las que siguen viviendo en Bimenes, aunque su trabajo diario como fisioterapeuta la lleve al Hospital Central, en Oviedo. Ella tampoco olvida el cuestionario que hizo a su abuelo, minero, y entre otras cosas recuerda como le impresionó saber que “tenía que caminar muchos kilómetros para subirse a un camión que le llevaba a la mina, aquel trabajo tan duro, y, luego, para volver lo mismo. Y así uno y otro día. Quedé consternada”. Sobre el grupo, al igual que el resto, afirma que “aquello me estimulaba a estudiar, soy hija y nieta de mineros y mi madre aún tiene vacas. Nos sentíamos muy valorados y, además, aquello aún me unió más a mi abuelo Paco”.

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