11 de julio de 2013
11.07.2013

Las minas a cielo abierto que estudia Hunosa estarían en Mieres, Morcín, San Martín y Aller

La zona con más potencial es la de Pontones, en el valle del río Negro l El resto son áreas mineras como la Güeria San Juan, el entorno de Nicolasa y Los Artos, en la Güeria Carrocera

11.07.2013 | 00:00

Los pasos que está dando la empresa minera pública Hunosa (Hulleras del Norte S.A.) para tratar de poner en marcha nuevas minas a cielo abierto en las Cuencas avanzan. El Boletín Oficial del Principado de Asturias (BOPA) publicaba ayer los procesos de información pública de los «estudios preliminares de impacto ambiental» de los cuatro proyectos de investigación del subsuelo que la compañía pretende impulsar. El objetivo de Hunosa es conocer si los terrenos que quiere analizar -todos ellos de su propiedad, y situados en los concejos de Mieres, Morcín, Aller y San Martín del Rey Aurelio- contienen vetas de carbón adecuadas para abrir minas a cielo abierto, las primeras de las Cuencas desde que la propia Hunosa cerró este tipo de explotaciones en el año 2000.


Lo que va concretando los documentos publicados en el BOPA es la ubicación de los yacimientos que Hunosa valora como zonas potenciales para abrir minas a cielo abierto. De esta forma, se establecen cuatro áreas de estudio: San Juan (Mieres, en la Güeria de San Juan, el entorno de los antiguos pozos Polio y Tres Amigos, dando continuidad a las explotaciones a cielo abierto que ya existieron en la zona); Los Artos (San Martín del Rey Aurelio, en la parte alta del valle de La Güeria, en el entorno de antiguas minas de montaña); Pontones (en Aller, en el valle del río Negro, donde estaba la vieja mina de Los Pontones) y Esperanza (en el límite entre Morcín y Mieres, en el entorno de la antigua mina Esperanza, entre los pozos Nicolasa y Montsacro). El yacimiento que en un principio parece reunir las mejores condiciones es el de Aller. Contra los permisos de estos estudios preliminares cabe la posibilidad de presentar alegaciones «que desde la perspectiva ambiental resulten oportunas», en el plazo de 20 días. Todos los terrenos que pretenden estudiarse ya son propiedad de Hulleras del Norte.


Actualmente, Hunosa saca carbón en seis minas subterráneas (Carrio, Sotón, María Luisa, Montsacro, Santiago y Nicolasa). La búsqueda de yacimientos susceptibles de ser explotados a cielo abierto llega en un momento en el que el Gobierno central ha empezado a mostrar sus cartas y a dejar claro que en el nuevo Plan del Carbón y en el decreto de incentivo al consumo de mineral autóctono se apostará por este tipo de explotaciones, que proporcionalmente necesitan menos ayudas que las minas de interior para producir más carbón (eso sí, con una creación muy inferior de puestos de trabajo).


Hunosa pretende conocer el volumen de las reservas de mineral y saber si su extracción podría ser rentable sin la necesidad de recibir ayudas gubernamentales como las que ahora perciben las explotaciones subterráneas. Así, con estas minas a cielo abierto Hunosa pretendería, en caso de poder seguir adelante con el proyecto, continuar con su actividad minera más allá de 2018. Con las actuales previsiones, con los planes de cierre ya remitidos a la UE, todos los pozos mineros de la compañía deberían cerrarse antes de finales de ese año. El pasado mes de diciembre, María Teresa Mallada, presidenta de Hunosa, ya explicó en una intervención pública que para la empresa hubiera sido positivo mantener la actividad a cielo abierto que se cerró en el año 2000. «Es una pena que, por decisiones anteriores, la empresa no cuente a día de hoy con explotaciones a cielo abierto», indicó Mallada, que añadió que con ellas «se podría lograr el anhelado objetivo de la rentabilidad».


La empresa había iniciado la explotación de minas a cielo abierto en el año 1977. Las principales cortas se encontraban en los cordales que unen los valles del Caudal y del Nalón, y ocupaban una extensión de unas 800 hectáreas. Las más importantes de todas eran Mozquita-Matona, Coto Bello, La Braña del Río, L'Abeduriu, El Cantil y San Víctor (esta última situada en la zona de la Güeria de San Juan donde ahora se van a hacer sondeos). Los distintos planes de ajuste y la presión social -se montó una plataforma contra el cielo abierto- acabaron por provocar que Hunosa dejase de utilizar estas explotaciones, que desde entonces están en proceso de recuperación paisajístico y ambiental.

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