10 de febrero de 2017
10.02.2017

Un alud de rescates en Valgrande-Pajares

Agentes del grupo de montaña de la Guardia Civil realizan en la estación varios simulacros de socorro por avalanchas

10.02.2017 | 03:23
Un alud de rescates en Valgrande-Pajares

Un día cualquiera de invierno. Mucha nieve. Esquiadores disfrutando de las pistas en Valgrande-Pajares. A media mañana la Guardia Civil recibe un aviso de que hay una persona que ha quedado atrapada bajo la nieve por una avalancha. El operativo se pone en marcha. 

El Grupo Especial de Rescate e Intervención en Montaña (GREIM) de la zona Noroeste de España se moviliza. Cuando llega al lugar, generalmente en minutos, los agentes delimitan el perímetro de actuación y eligen el método más apropiado para la localización de la víctima. Ayer fue "Gero", un perro de la unidad canina, el encargado de asistir al esquiador enterrado.

Rápidamente, el animal rastrea la zona y encuentra el lugar donde esta atrapada la víctima. Comienza a excavar y los agentes corren para con sus palas liberar de la nieve al hombre atrapado, al que consiguen sacar. Ayer, sí hubo final feliz. Y es que la de ayer fue una de las prácticas sobre el campo que los agentes adscritos al GREIM realizaron en la estación lenense, en una mañana en la que practicaron diversos tipos de rescates y rastreos en nieve. En total son 25 guardias civiles de los destacamentos de Mieres, Cangas de Onís, Potes (Cantabria), Sabero (León) y Puebla de Trives (Orense) los que llevan toda la semana en la zona. En unos días, serán relevados por otros tantos compañeros para realizar las mismas operaciones.

Hacía más de dos décadas que la Guardia Civil no organizaba su Plan de Instrucción Invernal en Pajares. El teniente Pablo Villabrille, jefe del GREIM de Cangas de Onís y coordinador de la zona Noroeste (Asturias, León, Cantabria y Galicia), llegaba a la estación lenense con su equipo pasadas las once de la mañana para comenzar con una actividad que ayer se centró en los rescates por avalancha. "Lo que tratamos de representar es el protocolo de actuación que seguimos ante unas víctimas sepultadas por una avalancha de nieve", indicaba el responsable de la Benemérita. Esta actividad "es un tipo de rescate bastante complejo, porque requiere un número muy alto de personas intervinientes ya que estamos en un supuesto de que tenemos a varias sepultadas en una zona bastante extensa y tenemos que movilizar a un número de personas y recursos considerable", añadió.

La actividad comenzó con los 25 agentes subiendo a la zona del Vallón realizando esquí de travesía a modo de calentamiento. Una vez que llegaron a la zona donde se iban a realizar los simulacros, entró en acción el helicóptero. El teniente Villabrille, junto a otro compañero, llegaron en la aeronave y descargaron el material. "Todo lo que nos pueda adelantar el helicóptero es tiempo que ganamos para encontrar a las personas con vida", señala.

Simulacros


Una vez arriba, comenzaron los simulacros, a los que también se sumaron cuatro trabajadores de la Pajares. Uno de ellos era Alan Muñiz, quien explicó que "para nosotros es bueno estar preparados por si pasa algo en la estación, poder dar la primera respuesta". Los primeros ejercicios consistieron en encontrar a una víctima sepultada a través del ARVA, una especie de GPS –aunque con ondas magnéticas– que señala exactamente la posición de la víctima. "Es un dispositivo que deberían llevar todos los montañeros", señala Pablo Villabrille. A continuación, realizaron un simulacro de búsqueda y socorro más complejo y minucioso, rastreando a pie un perímetro delimitado donde se habría producido la avalancha. Es quizá el peor momento. En un situación real, las posibilidades de encontrar a una persona con vida son mínimas. "Hay bastantes estudios, pero la línea media de supervivencia de una persona viene a ser de una media hora". Y mientras recorrían con las sondas el terreno, un grito de "avalancha" de un compañero provocó que todos salieran corriendo hacia una vía de escape. Objetivo cumplido.

Después llegó el momento de enterrar a supuestas víctimas para el rastreo con los perros. "Los animales son muy útiles, porque la cantidad de metros cuadrados que puede rastrear un perro es muy superior a la que puede cubrir una persona". "Buscan las partículas olfativas que desprenden los cuerpos vivos", explicó el teniente. Dicho y hecho, "Gero" y sus compañeros cumplieron también a las mil maravillas en entrenamiento. La víctima sepultada por la nieve fue liberada.

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