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Los osos rondan los pueblos de Lena y los vecinos exigen “controlarlos”

Además de “Magnus”, un ejemplar grande asentado en las Ubiñas, se avistaron dos plantígrados medianos: “No pasa nada, hasta que pasa”

Los osos se acercan a los pueblos de Lena y los vecinos exigen “controlarlos”

Los osos se acercan a los pueblos de Lena y los vecinos exigen “controlarlos” C. M. BASTEIRO

El oso “Magnus”, un ejemplar de gran tamaño asentado en las Ubiñas, ya pasea por el entorno de Xomezana Riba. Un vecino lo ha grabado con una cámara. Además, han aparecido otros dos ejemplares medianos –uno de ellos bautizado como “Magnus Jr”–. muy cerca del pueblo. Los vecinos de la vertiente lenense del parque natural de las Ubiñas, alertados por el ataque de un plantígrado a una mujer en Cangas del Narcea, piden “vigilar de cerca” a la población. Especialmente a los denominados “osos conflictivos”: plantígrados sin miedo al hombre que se acercan a los pueblos. Exigen que, en los casos que sea necesario, se actúe “con contundencia”.

“Es lo de siempre. No pasa nada, hasta que pasa”. Rotunda la postura de la representación vecinal del parque natural de las Ubiñas, encabezada por Auri Villar. El ataque en Cangas del Narcea, apunta, ha sembrado una inquietud nunca antes vista en el parque lenense: “Todo el mundo pensaba que los osos se asustarían. Veíamos un posible ataque a las personas como algo muy lejano. Ahora ha ocurrido, aquí al lado como quien dice (en referencia al suceso en Cangas), y pedimos a la Consejería de Medio Rural que sea transparente”.

Lo primero, señala, “que hable de los osos con naturalidad”. “Son animales salvajes, no son peluches. Y tenemos que estar protegidos”, añadió. Un primer paso para esa protección, ineludible para Auri Villar y para el resto de vecinos de la zona, es “vigilar muy de cerca a los osos conflictivos”.

¿Cuando se convierte un ejemplar en “conflictivo”? Cuando pierde el miedo al hombre y se acerca a los pueblos. Ocurre ahora, y no pasaba antes, porque los osos han estado protegidos de forma estricta para impulsar la recuperación de la especie. “Nos tememos que hayan perdido por completo el miedo a los humanos. Cada vez se acercan más y más a los pueblos”, destacan ya algunos sectores del ámbito rural.

Así parece, al menos, en el parque natural de las Ubiñas. Hace unas semanas, el apicultor Wenceslao Fernández captó con una cámara a “Magnus”. Es un ejemplar asiduo a las Ubiñas, probablemente asentado en el parque natural, que todos los veranos se pasea por el entorno del pueblo de Xomezana Riba. Es la tercera vez que “Magnus” se deja ver, desde hace dos temporadas, aparece por el parque de las Ubiñas con la llegada del buen tiempo.

“Roces” con ganaderos

Este año se ha paseado por la zona antes de que empiece el verano. Y no está solo. Hace unos días, un vecino de la zona grabó con su cámara a otro ejemplar. Esta vez, un oso de tamaño medio. Fue bautizado por algunos vecinos como “Magnus Jr”. Según explicó el autor del vídeo a los representantes vecinales, había dos osos en ese momento: “Solo le dio tiempo a grabar a uno”, matizó Auri Villar.

El vídeo, viralizado en redes sociales y a través de WhatsApp, muestra a un ejemplar corriendo delante del coche. En un momento determinado, se gira y se queda mirando a los focos del vehículo: “No parece excesivamente asustado por la presencia del vehículo, es una muestra más de que hay ejemplares acostumbrados por completo a la presencia humana”.

Que estén acostumbrados no asegura, ni de lejos, la convivencia. Al contrario, la complica en la mayoría de los casos. “Pueden producirse ataques como el que ocurrió en Cangas del Narcea. Aunque sabemos que son los casos más extremos, ahora tenemos la certeza de que es posible”, señaló Auri Villar.

El oso "Magnus", captado por una cámara C. M. BASTEIRO

No hace falta llegar a un “encontronazo” de oso contra humano para que aparezcan “los roces” con algunos sectores: los ganaderos del parque natural de las Ubiñas llevan ya varios años reclamando daños por ataques de oso a sus reses. “Los pagos, como ocurre con el lobo, llegan tarde y mal. La culpa en este caso no es de los animales salvajes, si no de los responsables regionales”, manifestaron desde el sector en el valle del Huerna.

Auri Villar considera que solo hace falta “sentido común” para que la situación no se descontrole. “No podemos dejarnos llevar por las opiniones radicales de algunos”, destacó. Hace referencia a las posiciones de algunos sectores extremistas que “defienden antes la vida de los animales salvajes que de las personas. Eso nunca, las personas vamos primero”.

Es por eso que, a su juicio, la Consejería de Medio Rural debe actuar “con contundencia siempre que sea necesario”. “Ante la aparición de ejemplares conflictivos, que ponen en riesgo a la población de la zona rural, se debe extremar la vigilancia. En caso de que fuera necesario, esos osos tendrían que ser espantados para alejarlos de los pueblos. Pedimos que se vele por la integridad de las personas por encima de cualquier otro interés”. “Es pura lógica”, concluyó Villar.

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