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El Credine atenderá a pacientes con secuelas del covid desde el último trimestre del año

El centro neurológico de Langreo, con 23 empleados, pondrá en marcha la asistencia ambulatoria, y ya en 2022, la residencial junto con programas de investigación

El director general del Imserso, Luis Alberto Barriga, y la consejera de Derechos Sociales y Bienestar, Melania Álvarez, en el Credine. | Efe

El director general del Imserso, Luis Alberto Barriga, y la consejera de Derechos Sociales y Bienestar, Melania Álvarez, en el Credine. | Efe

El Centro de Referencia Estatal para Personas con Discapacidades Neurológicas de Langreo (Credine) atenderá a personas con secuelas tras haber pasado el coronavirus a partir del último trimestre del año. Esta es una de las dos líneas de trabajo con las que empezará a funcionar el equipamiento ubicado en Barros. Junto a pacientes que sufran secuelas neurológicas causadas por el covid-19 también tratará a usuarios con daño cerebral sobrevenido.

Será una asistencia ambulatoria para implantar más adelante, la atención residencial temporal, aseguró ayer el director general del Imserso (Instituto de Mayores y Servicios Sociales), Luis Alberto Barriga. Esta última “no sería viable todavía en el segundo semestre del año” y habrá que esperar al próximo ejercicio. Barriga presidió en el centro la constitución de la comisión de seguimiento del protocolo general de actuación para el desarrollo de programas suscrito entre el organismo estatal y la Consejería de Derechos Sociales y Bienestar, representada por su titular, Melania Álvarez.

El Credine, además de atender a pacientes que sufren daños neurológicos tras haberse contagiado de coronavirus, investigará sobre estas secuelas y “habilitará aprendizajes” para compartirlos. “Es un asunto muy preocupante sobre el que se tiene que estudiar”, comentó el director general del Imserso. Para poner en marcha estos dos primeros proyectos, el Imserso y las Consejerías de Bienestar y de Salud tendrán que “articular cómo se van a producir las derivaciones” de los usuarios al centro. “Lo vamos a hacer en tiempo récord de forma que en el último trimestre del año ya se esté atendiendo a las personas”, señaló. Las previsiones pasan por trabajar ya en octubre en el protocolo para recibir a los pacientes.

Durante la primera fase, con asistencia ambulatoria, será accesible para los habitantes de la región y cuando se preste la atención residencial se llegará a otras comunidades autónomas. El Credine, que se empezó a construir en 2009, trabajará en “proyectos de innovación e investigación”, fijando protocolos de atención, para trasladarlos después a los centros de referencia estatal existentes. Todos ellos, resaltó, trabajan en red “para generar conocimiento y difundirlo al mundo”.

La plantilla del centro está compuesta por 23 trabajadores, que incluye enfermeros, logopedas, fisioterapeutas, trabajadores sociales y terapeutas ocupacionales. El director general del Imserso no concretó si existen previsiones de incrementar el empleo. Las últimas cifras oficiales ofrecidas indicaban que las instalaciones dispondrían de 55 empleados públicos de atención directa frente a los 105 empleos directos y 39 contrataciones externas (144 en total) a los que se aludió en 2008. Según Barriga, “en función de cada proyecto concreto que se vaya articulando se dimensionará el personal preciso”.

El Credine tiene una capacidad máxima de 30 plazas de centro de día y 60 de residencia. El director del Imserso manifestó que el planteamiento “no es llenar 60 camas, es trabajar sobre proyectos de investigación y en ese trabajo se atiende a usuarios para aprender cuáles son los protocolos oportunos de asistencia y trasladarlos al resto de la comunidad”.

El centro de atención a personas con discapacidades neurológicas “tiene que crecer sobre sí mismo”, subrayó Barriga, que añadió que la instalación “podrá incorporar investigadores, actividades, congresos y foros”. Su actividad central, como en otros centros de referencia estatales dependientes dependientes del Imserso, “no es la atención directa sanitaria sino que se orienta hacia la gestión y difusión del conocimiento sobre el desarrollo de modelos de intervención o de atención”, resaltó el organismo estatal.

Cerca de 1.000 contagiados fueron tratados en el complejo de Barros en catorce meses


El centro de referencia estatal de Langreo desempeñó desde finales de marzo de 2020 hasta el pasado mes de junio una labor diferente a la prevista en el proyecto inicial, que se recuperará ahora. La instalación fue cedida por el Gobierno central al Principado para que la utilizase para atender a pacientes con coronavirus. En estos meses fueron atendidas en el equipamiento 911 personas contagiadas, procedentes mayoritariamente de centros residenciales. El director general del Imserso, Luis Alberto Barriga, destacó la “buenísima coordinación entre las dos administraciones” y la labor desarrollada en el centro. Hizo hincapié en el “trabajo extraordinario” del personal del Credine durante esos meses. La plantilla realiza desde principios de junio labores de “planificación y formativas”. La consejera de Derechos Sociales y Bienestar, Melania Álvarez, también aludió a la colaboración que permitió destinar el Credine a la atención de pacientes contagiados. “Abordamos ahora un momento nuevo en el que, aún conviviendo con una situación sanitaria complicada, abrimos la puerta a ese escenario postcovid trabajando en dos líneas de trabajo”, afirmó para añadir que “se abre una etapa ilusionante”. Destacó la Consejera que este centro de referencia estatal “puede llegar a ser de referencia internacional en la exportación de conocimiento y de experiencias innovadoras”. A la reunión de la comisión de seguimiento del protocolo entre el Imserso y el Principado asistió la directora gerente del Credine, Rocío Allande, y como invitadas la delegada del Gobierno, Delia Losa, y la alcaldesa de Langreo, Carmen Arbesú.

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