Lección de tecnología cuántica en Langreo
Daniel Barredo, investigador del CINN de El Entrego, explicó en Ciaño las posibilidades de la supercomputación

El investigador del CINN Daniel Barredo, ayer. / David Orihuela

El futuro, que en algunos aspectos ya está entre nosotros, pasa por la tecnología cuántica. Y eso es lo que trata de explicar el físico cuántico, Daniel Barredo, investigador Ramón y Cajal en el Centro de Investigación en Nanomateriales y Nanotecnología (CINN) de El Entrego, que este viernes habló junto a Adolfo Fernández, director del centro, de "Investigación en simulación y computación cuántica en el CINN" en la casa de la Buelga de Ciaño. El acto estaba organizado por la Asociación Cauce del Nalón en colaboración con el Ayuntamiento de Langreo, la Universidad de Oviedo y LA NUEVA ESPAÑA.
Tras la presentación que Adolfo Fernández hizo del centro de investigación que dirige en El Entrego, San Martín del Rey Aurelio, Barredo explicó que "estamos inmersos en la segunda revolución cuántica". "Sabemos que las CPU de los ordenadores tienen transistores que funcionan con principios de mecánica cuántica. Un puntero láser es puramente cuántico, o una resonancia magnética", todo eso es tecnología cuántica de la primera revolución, explicó el investigador.
La segunda revolución supone que "somos capaces de manipular objetos a nivel individual, fotones, átomos, moléculas, y eso nos permite hacer muchas cosas que antes resultaban imposibles".
Segunda revolución cuántica
Esa segunda revolución se compone de tres áreas. Las comunicaciones cuánticas tratan de enviar y recibir mensajes seguros a través de principios de la mecánica cuántica. Otra de las áreas es la construcción de sensores o aparatos de metrología. Utilizando el control de las partículas se puede mejorar la resolución de algunos sensores, algo muy útil, por ejemplo, en medicina. La tercera batalla de esta revolución es la simulación y la computación cuántica.
Los ordenadores cuánticos, que en lugar de bits utilizan qubits, o bits cuánticos, permiten hacer operaciones que eran imposibles con la computación normal. Esos ordenadores "pueden preparar un estado inicial, estudiar la dinámica de un proceso y medir el resultado", explicó Barredo que añadió que "hacer eso, por ejemplo, con 100 partículas, está fuera del alcance de un ordenador clásico".
Un ejemplo llevado a la práctica en una de las especialidades del CINN, los nuevos materiales. "La computación cuántica permite estudiar el magnetismo cuántico. Ahora que hay problemas con el suministro de cobre, sabemos cómo construir materiales superconductores donde la pérdida de electricidad es cero, pero solo funcionan cuando se enfría mucho ese material", expuso Barredo, que explicó que "un tipo de investigación que nos permite la tecnología cuántica es encontrar materiales donde la conducción sea perfecta a temperatura ambiente", algo tremendamente útil. Eso es lo que permite la tenología cuántica. "Esos modelos son matemáticamente muy complejos y sería imposible hacer una simulación con ordenadores normales", afirmó.
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