La empresa de mascarillas de Morcín se queda definitivamente sin el contrato en Asturias clave para su supervivencia

El Sespa rechaza las alegaciones de Fortia, que, sin poder competir con los precios asiáticos, aspiraba a un pedido clave para subsistir

La factoría de Fortia, ya casi sin actividad. | A. V.

La factoría de Fortia, ya casi sin actividad. | A. V. / David Montañés

El Servicio de Salud del Principado acaba de desechar las alegaciones presentadas por Fortia para la anulación del proceso de adjudicación del contrato para el suministro de mascarillas quirúrgicas al que aspiraba la firma morciniega, en peligro de cierre por la falta de pedidos. La Mesa de Contratación, tras valorar las ofertas, mantiene que no existe baja temeraria, sin percibir igualmente ningún tipo de irregularidad técnica en el procedimiento. Fortia se despide así de un contrato esencial para su supervivencia.

El concurso para la adquisición de mascarillas sanitarias que ha sacado el Sespa tras tres años de espera era el salvavidas que necesitaba Fortia para garantizar su continuidad. Y es que, para la planta ubicada en el polígono de Argame, resulta imposible competir con los equipos que se fabrican en China. La empresa estuvo descontenta con el procedimiento desde su inicio, ya que en las bases del concurso se primaba el precio con el 80 por ciento de puntuación, algo con lo que la compañía asturiana no puede competir.

Fortia terminó en el puesto 14 de 17 en el proceso de licitación, pese a ser la única empresa en cumplir todos los requisitos técnicos, según alegó la propia compañía asturiana. La propia firma explicó su postura. "Nosotros no podemos competir con intermediarios ni con producto chino que no cumple con la normativa y que tiene unas condiciones laborales abusivas".

El desacuerdo con el procedimiento de licitación llevó a Fortia a presentar alegaciones. En el concurso se pedía que las mascarillas fueran serigrafiadas con el logotipo del Sespa, que llevaran embalajes de papel o plástico reciclado, también embalajes de papel de bosques sostenibles. Además, el envase debía ser reciclable en el punto verde y llevar el símbolo recicla. Pues bien, Fortia fue la única en cumplir las cinco medidas, ya que, de entre el resto, ninguna presentó el logo del Sespa, que daba 10 puntos. Hubo dos empresas que cumplieron el resto de los parámetros, menos el del logotipo, y las demás se quedaron lejos de ello. Y, con todo y con eso, la empresa de Argame quedó muy relegada, dado que en los criterios del concurso primaba con un 80% el precio de la mascarilla. Y las de Argame eran las más caras –junto con las de la empresa Monroy Sports, que puso el mismo coste–, con diferencia. Fortia ofrecía sus mascarillas a 0,045 euros la unidad, mientras que la siguiente más cara era la firma Profesional Technical Products for Industry & Construction, a un precio de 0,03 euros. El resto no llegaron a los tres céntimos en su oferta. De hecho, se produjeron hasta seis ofertas "anormalmente bajas", según el tribunal del concurso, pidiéndose justificación de las mismas a dos de esas empresas: Desafíos en Sintonía LDT y Hortas Suministros, S. L., que ofertaron 0,0110 euros, y 0,0132 euros, respectivamente. Ambas fueron las mejor puntuadas, en el concurso, pese a que la primera ni siquiera cumplía con los requisitos técnicos del embalaje.

A estas alturas, en la empresa había pocas esperanzas de que las alegaciones fueran atendidas. La compañía se ha mostrado desencantada con el Gobierno autonómico, al que siguen demandando la ayuda prometida cuando la Consejería de Industria de entonces les pidió poner en marcha un planta para hacer frente a la pandemia desde Asturias.

El compromiso

"Ni la calificación de sector estratégico, ni el uso de cláusulas sociales o medioambientales en los concursos... Nada de lo prometido para una empresa que nació por petición de la administración en un momento de crisis mundial", lamentan los responsables de Fortia, que ven cómo la compañía está a punto de cerrar. Actualmente la planta de Morcín está casi parada. Del medio centenar de trabajadores que llegó a tener la fábrica, quedan dos operarios, y actualmente realizan otras labores aparte de la fabricación de mascarillas.