Mieres y Langreo se suman al proyecto que la cultura minera sea bien de interés cultural

Los gobiernos locales respaldan la idea del SOMA de un reconocimiento como Bien de Interés Cultural, avalado por el Principado y la Universidad

David Orihuela

David Orihuela

Las capitales de las dos principales cuencas mineras del centro de Asturias, la del Caudal y la del Nalón, acogen de buen grado la propuesta del SOMA de que la cultural minera sea declarada Bien de Interés Cultural Inmaterial, lo que implicaría su conservación y protección.

Roció Antela es concejala de Cultura de Mieres pero antes de eso es minera. Ahora trabaja en las oficinas de Hunosa, la gran empresa minera de Asturias, pero sabe bien lo que es ganarse el jornal a cientos de metros bajo tierra. "Como no puede ser de otra manera", dice, "el Ayuntamiento de Mieres apoya que la cultura minera sea declarada BIC". Para la edil de Cultura de Mieres, que ha acuñado términos como "Compañera, dame tira", para la reivindicación feminista, o "Caja de resistencia", para apoyar a los artistas golpeados por la censura, "todas las iniciativas que tiendan a poner en valor, promocionar y difundir nuestra historia, cultura y tradiciones son bienvenidas". "Nos sumaremos a todas las acciones que avancen en ese camino", añade Rocío Antela.

La concejala añade que "Mieres se ha convertido en los últimos años en ejemplo de cómo el patrimonio y la historia minera pueden ser ejes de actividad y dinamización de un territorio y que en esa línea hay que seguir trabajando. Pero recordemos que necesitamos un plan específico para recuperar el patrimonio minero, porque buena parte de él amenaza ruina, y es clave preservarlo y transformarlo para generar actividad y empleo". en Mieres, el pozo Santa Bárbara, en Turón, ha sido el primer pozo minero de España que obtuvo la declaración de Bien de Interés Cultural y con los años se ha convertido en un referente de la vanguardia artística.

Desde Langreo, la concejala de Cultura y Memoria Democrática, Angelita Cueva, entiende que la cultura minera debería tener desde hace años la consideración de Bien de Interés Cultural. "No en vano, uno de los intereses de nuestro gobierno local es impulsar un convenio de colaboración con la Universidad de Oviedo que permita poner en valor la historia de la revolución industrial y minera en nuestro municipio, Langreo y hacerlo extensivo a toda la cuenca del Nalón".

Para la edil langreana, histórica militante comunista, "puede que las minas hayan cerrado, pero el patrimonio cultural y el legado está más que vigente con términos y expresiones que utilizamos de manera coloquial y que, muchas veces, ni siquiera – al haberlos hecho propios– los reconocemos como parte de ese legado. Pero son, sin duda términos que nos definen".

Cueva defiende que "la minería permitió a Langreo ser un concejo multicultural, al incorporarse y quedarse en nuestro municipio, por ejemplo, aquellos trabajadores que, por defender la República, fueron forzados a desplazarse y a trabajar en las minas; con el tiempo, una vez conmutadas sus penas, ellos y sus familias se quedaron en esta tierra". A esos presos políticos que cumplieron condenas en espacios como el pozo Fondón y que más tarde se quedaron a residir en la comarca añade Cueva "la gente que vino de otras comunidades y a quienes, posteriormente, llegaron de otros países como Polonia, para trabajar en la minería del carbón".

De este modo, las dos concejalas de Cultura de los municipios más representativos de las cuencas mineras del centro de Asturias respaldan la propuesta del SOMA de proteger la cultura minera, una forma de vivir en un territorio y en una época determinada que ya ha llegado a su fin y que precisamente por eso hay que preservar, entienden los promotores.

El sindicato que lidera José Luis Alperi lanzó su propuesta y se la hizo llegar a la viceconsejera de Cultura del Principado de Asturias, Vanessa Gutiérrez. Más tarde, el propio presidente, Adrián Barbón, vecino de Laviana y de familia minera, anunció que el Gobierno regional impulsaría la idea. Lo mismo hizo la Universidad de Oviedo a través de la vicerrectora Pilar García Cuetos.

Ahora queda crear un grupo de trabajo que elabore una memoria en la que se documente la cultura minera. Forman parte de ella los métodos de trabajo exclusivos de la minería, pero también un modo de hablar, unos términos propios y hasta una forma de celebrar.