El SOMA justifica que la cultura minera sea BIC: "Es una identidad que puede desaparecer si no se protege"

El sindicato celebra que el Principado y la Universidad respalden su propuesta de declarar Bien de Interés Cultural "una seña de identidad"

David Orihuela

David Orihuela

"No es solo una profesión, es una identidad, una manera de vivir en los territorios, y si no se conserva, corre riesgo de desaparecer". José Luis Alperi, secretario general del SOMA-FITAG-UGT, celebra que el Principado y la Universidad hayan dado su apoyo a la propuesta del sindicato de que la cultura minera sea declarada Bien de Interés Cultural Inmaterial (BIC). Ahora hay que ponerse a trabajar y la central ya ha emplazado al Gobierno del Principado a comenzar la tramitación. Para ello será necesario constituir un grupo de trabajo que elabore una memoria para justificar esa declaración, explica Alperi.

El secretario general del SOMA reconoce que el sindicato no tiene capacidad para hacer ese trabajo, una memoria cuya elaboración llevará un tiempo todavía por determinar, por eso "es muy importante el respaldo de la Universidad de Oviedo".

El presidente del Principado, Adrián Barbón, y la vicerrectora de Extensión Universitaria y proyección cultural de la Universidad de Oviedo, Pilar García Cuetos, anunciaron el pasado jueves en un acto en Laviana el respaldo de sus respectivas instituciones a la petición del SOMA, algo que para Alperi es muy importante "porque vemos que hay receptividad".

El sindicato mantiene que la cultura minera "es un elemento singular y específico de las cuencas mineras que debe salvaguardarse para su respeto y difusión. El territorio imprime carácter y la cultura minera es nuestra seña de identidad".

En una carta que ha remitido a Pablo León Gasalla, director general de Patrimonio Cultural del Principado, se explica que "el trabajo minero nos ha dejado técnicas de trabajo manual como la entibación, el posteo con madera o los trabajos de caminería que corren el riesgo desaparecer. De nada sirve conservar máquinas y útiles de trabajo si luego desconocemos cómo funcionaban o su uso".

Entre los argumentos del sindicato está que "la cultura minera también es cultura en el más amplio sentido del término. Abarca desde las expresiones orales y particularidades lingüísticas a la abundante presencia en la literatura, la escultura, la pintura, el cine, la televisión o en formas más recientes como la novela gráfica o el grafiti. También es notoria su presencia en la música y en los bailes tradicionales".

Documentarse

Todo eso es lo que debe ahora documentarse en la memoria que hay que presentar a la Comisión de Patrimonio del Principado para que estudie la posible declaración de la cultura minera como Bien de Interés Cultural. "Es algo similar a la cultura sidrera", explicó Alperi.

La cultura sidrera fue declarada en 2014 Bien de Interés Cultural Inmaterial por el Principado, lo mismo que ahora se busca con la cultura minera. El proceso de los amantes de la sidra para ver reconocida y protegida su cultura se prolongó durante algo más de un año. Ahora ya está a otro nivel, ya que busca ser patrimonio inmaterial de la humanidad.

"Lo que nos preocupa es que se proteja y se conserve esa cultura minera", apunta Alperi. Su sindicato entiende que si no tiene esa declaración institucional, ese paraguas público de protección, corre el riesgo de desaparecer "porque estamos hablando de proteger la cultura de un sector que está en los mínimos", subrayó el secretario general del SOMA.