Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

José Manuel Barreal

Ventana indiscreta

José Manuel Barreal

Pandemia y comunismo

Las propuestas del filósofo esloveno Slavoj Zizek para impulsar un nuevo orden internacional

La crisis de la pandemia vírica que desde hace un año nos afecta, está generando mucha opinión y controversia entre diversas personalidades académicas, de diversos campos del saber. Entre ellas, siempre interesantes, figura Slavoj Zizek, filósofo esloveno, que publicó las suyas en un libro titulado “Pandemia. La covid-19 estremece al mundo”. En el que considera de qué modo en el escenario social protagonizado por la pandemia se podría desarrollar lo que él llama un “comunismo reinventado”. Siendo la tesis del texto: “Barbarie o un comunismo reinventado”.

Reflexiona el autor que esta pandemia global no es una crisis más del capitalismo, como se nos está diciendo por activa y por pasiva, sino que es un golpe mortal del que no se puede continuar como hasta ahora. Necesitamos, dice, “un cambio radical». Comenta que la crisis vírica está poniendo de manifiesto la ineludible necesidad de “establecer límites al mercado y una nueva coordinación internacional”. Ideas, que no solo las expone el filósofo esloveno, ya que muchas son las personas que desde la izquierda están en esa línea. La diferencia es que Zizek las bautiza como “comunismo reinventado”. En palabras suyas, sería: “Una solidaridad total e incondicional y una respuesta coordinada a nivel mundial, una nueva forma de lo que una vez se llamó comunismo.” Aclara que “No estamos hablando aquí de un comunismo a la vieja usanza, por supuesto, sino de algún tipo de organización mundial que pueda controlar y regular la economía, así como limitar la soberanía de los estados-nación cuando sea necesario”. Considera que la transparencia informativa de los medios de comunicación, así como de los estados con la ciudadanía, tendría que ser condición ineludible en su propuesta.

El proyecto de “comunismo reinventado” de Zizek, contempla una premisa, que es criticada duramente desde sectores precisamente “comunistas”, y es el reforzamiento de la intervención y control estatal. Idea esta que coincide con la de la filósofa feminista Judith Butler: “Es necesaria una respuesta gubernamental fuerte para garantizar que los recursos médicos estén disponibles para las personas y que se distribuyan equitativamente”; pero esto exige “un poder gubernamental responsable”. Sin embargo, aun con algunas críticas, se aplaude “la coordinación mundial entre los gobiernos y la democratización informativa, que junto con las nuevas formas de solidaridad local y mundial, están emergiendo”. Palabras del esloveno, a mi juicio algo optimistas.

Así, la que parece encomiable propuesta de Zizek, y su conclusión de “barbarie o comunismo reinventado”, a uno le parece que se quedará en “barbarie”. No es ociosa la suposición personal del que escribe. La codicia del sistema capitalista, que no se critica en la propuesta de “comunismo reinventado”, y de las grandes empresas y multinacionales, que están en la suicida carrera de enriquecerse con las vacunas, con la necesaria complicidad de los gobiernos, no auguran que esa reinvención “comunista” pueda ser alternativa al nacionalismo de las vacunas, menos al capitalismo, que está poniendo en serio aprieto, por no decir peligro, al futuro de las personas.

Sin embargo, el optimismo de Zizek, le hace ver que la crisis global de la pandemia golpea los elementos centrales del capitalismo, lo que está obligando a los propios gobiernos capitalistas a tomar medidas “socialistas”, siendo estas el control del mercado y colaboración internacional. No sé, tal vez, me pueda equivocar, pero lo que yo veo, es todo lo contrario: mercado y más mercado y lucha entre las marcas de vacunas para el mejor postor. Dándose la casualidad que del mercado capitalista y de sus estados depende la viabilidad de ese comunismo reinventado.

Leemos y oímos cómo las principales potencias de todo el mundo se han visto envueltas en una, nada plausible, competición para lograr ser las primeras en conseguir la vacuna contra el coronavirus que es el descubrimiento más relevante de las últimas décadas y es obligado reconocer, así como el trabajo de los laboratorios de investigación. Sin embargo en esa tarea, se echa de falta de cooperación internacional, resultando un obstáculo en el camino hacia unas vacunas universales, fuera de las luchas políticas y económicas que están mostrando su cara más agresiva, que en nada favorece el optimismo del filósofo. La esperanza, es lo opuesto a la fe. Esperanza, pues.

Compartir el artículo

stats