La Nueva España

La Nueva España

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Carlos Arévalo Piragüista coruñés afincado en Asturias, primer español en ganar dos medallas en un Mundial

"Había soñado con ganar una medalla de oro mundial, pero dos... ¡nunca!"

"Aún hay mucho que mejorar en el K-4; en la parte media de la prueba hay que bajar más las paladas para subir al final, lo estamos afinando"

Carlos Arévalo, tras ganar el oro en el K-1 200 en Halifax. | | RFEP

Carlos Arévalo (Betanzos, 1993) se ha convertido en el primer español en ganar dos medallas de oro en un Mundial de piragüismo. Un resultado, en K-4 500 metros y K-1 200, que ha mejorado incluso lo que había soñado. El coruñés, afincado en Asturias, donde es militar en el cuartel Cabo Noval, recoge los frutos de tres años de trabajo desde su llegada al potente equipo español. Entró como el que menos palmarés tenía frente a algunos colosos del deporte español como Saúl Craviotto. La cita de Halifax (Canadá) le aúpa al podio de los elegidos.

–¿Cuántas veces soñó con ganar dos oros en el Mundial?

–Había soñado con ganar una, con ganar dos... ¡nunca! Esto ha superado todos mis sueños. Realmente yo soñaba con el K-4, que sabíamos que llegábamos muy bien. En el K-1, como gané el selectivo, pues fui a ver qué pasaba. Pero las sensaciones fueron muy buenas y creía que podía estar para luchar por la medalla... y al final, otro oro.

–Nunca le había tocado estar en lo más alto del podio y escuchar el himno. ¿Qué se siente?

–Para mí fue lo más bonito de toda la competición. Estar allí escuchando el himno, con la bandera en lo alto, todo el mundo pendiente de ti... no se puede explicar con palabras. En ese momento puse la mente en blanco y disfruté sin pensar en nada más.

–¿Le gusta una medalla más que la otra?

–Más la del K-4. Esa tiene mucho más trabajo detrás. En el K-1 voy solo y el mérito es solo mío, pero el K-4 es especial. Es la prueba reina del piragüismo por algo.

–¿Sabe que ningún español había ganado dos oros en un Mundial?

–No lo sabía, de verdad que no tenía ni idea. Me lo están diciendo ahora, pero yo, ni idea.

–Ya le gana a su compañero Saúl Craviotto en algo.

–Bueno, bueno, mejor no hacer comparaciones con Saúl, que en todas salgo perdiendo. Mejor no le tentemos que si se pica, se pone a ganar las que hagan falta para sacarme el récord (se ríe).

–En el K4 empezó en la segunda plaza del barco, para Tokio le cambiaron a la tercera y este año le volvieron a poner en la segunda. ¿A qué se deben tantos cambios?

–Estamos buscando la estrategia de bajar la frecuencia de paladas a mitad de la carrera. Después de Tokio, Miguel (el luanquín Miguel García, su entrenador) creyó que moverme a mí a la segunda plaza y a (Marcus) Cooper a la tercera adaptaba mejor nuestro paleo a eso y para aumentar el deslizamiento y llegar más enteros al cambio final. Las sensaciones son muy diferentes de un puesto a otro, pero yo me adapto fácil. Tanto me da uno que otro. Me pongo donde más pueda aportar.

–Llegó al equipo en 2019 como el nuevo. ¿Qué fue lo más difícil?

–Fue incorporarme a un grupo que ya estaba formado. Entonces me tuve que adaptar yo, tanto mi paleo como mi forma de trabajar. Es complicado, pero ellos no me lo pusieron difícil, me recibieron de forma espectacular y ese buen rollo lo mantenemos hasta el día de hoy.

–¿Cómo es la convivencia?

–Llevar nos llevamos bien. Unas veces discutimos, otras no.... Cuando estamos muchos días juntos, como ahora en el Mundial, también tenemos ganas de no vernos en un tiempo (se ríe).

–¿Les gusta el sobrenombre de "Los cuatro magníficos"?

–A mí me han llamado Hulk también. O "los leñadores". No pasa nada.

–De los cuatro, ¿quién es el que se pone más nervioso?

–Los cuatro. Los nervios son algo bueno. No estar nervioso antes de una competición es algo malo, porque los nervios te activan y te preparan para la prueba.

–¿Y el más maniático?

–Es complicado, lo somos todos. Saúl lo es mucho y Cooper... también. Yo también tengo manías. Creo que es habitual en los deportistas.

–Entonces pedirá que todas las finales sean a las 11.19 horas.

–Sí que fue casualidad que las dos finales fuesen a esa hora y las dos las ganase. A mí me vino fenomenal para saberme los horarios. Normalmente es Cooper el que nos tiene preparados los horarios para que no nos equivoquemos y yo le meto caña para que nos los prepare.

–¿Los Juegos de París 2024 quedan muy cerca o muy lejos?

–De momento los veo lejos. Igual después de una semana de vacaciones ya los veo cerca y quiero ponerme ya a entrenar para prepararme. Pero ahora necesito desconectar y descansar.

–¿Fue una temporada dura?

–Para mí fue muy complicado desconectar de Tokio. La presión fue mucha y cuando llegó el momento de relajarse, para mí era difícil el hecho de no estar alerta, tenía ese ya chip instalado.

–¿Tienen margen de mejora?

–Aún hay mucho que mejorar. En la parte media de la prueba hay cosas que pulir, como bajar más las paladas para subir más al final. Eso lo estamos afinando y todavía no lo hemos conseguido del todo.

–¿Por qué han quitado el K-1 200 metros del programa olímpico?

–El tema de las cuotas es un problema inmenso. Ponen la excusa de que los Juegos están sobredimensionados, pero al final somos los deportes pequeños los que tenemos que adaptarnos. El K-1 200 es una prueba impresionante y es una pena que lo hayan quitado. No quiero meterme en jaleos... pero hay deportes que no viven los Juegos como el resto. Para un piragüista, por ejemplo, lo máximo a lo que puede aspirar son unos Juegos Olímpicos. Pero hay otros deportes que para ellos es como una competición más. Eso es perder el espíritu.

–¿Ha cambiado mucho su vida en los últimos tres años?

–Sí y no. Yo sigo con mi vida normal, como la que tenía hace cuatro años, lo único que ha pasado es que mis resultados deportivos han mejorado.

–¿Es difícil en momentos así no dejarse llevar por la euforia?

–Hay que tener los pies en la tierra. La competencia es enorme y tenemos que seguir haciendo nuestras vidas y entrenando muy duro. No podemos creer que somos campeones del mundo y ya se acaba todo.

–¿Quién le ayuda a eso?

–Mi novia, mi familia, mis amigos y mis compañeros del Ejército. Es impresionante cómo se han volcado estos días. El trabajo de las Fuerzas Armadas en general, los Bomberos, la Policía, la Guardia Civil, la Cruz Roja... te ayuda a relativizar el éxito. Porque ellos son los que hacen que la sociedad funcione y todos podamos vivir en libertad. Los deportistas al final damos paladas en una piragua.

Compartir el artículo

stats