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Vuelta

Calor, sidra, miles de bicicletas y "una subida muy dura"

Vista panorámica de la zona de meta instalada en Les Praeres. | Roberto Menéndez

Por miles se median ayer la cantidad de bicicletas que reposaban en las cunetas de Les Praeres al paso de los ciclistas de La Vuelta. Durante toda la mañana fueron llegando desde Nava y los pueblos de alrededor, unos en bicicleta y otros muchos andando, en un día muy caluroso que hizo que el esfuerzo de la ascensión fuera aún mayor, provocando incluso algún desmayo. En una cabaña carca de la cima, sus propietarios Josy Sobero y Javier Prieto, hacen de anfitriones y ofrecen una suculenta comida a un gran grupo de amigos. No falta el cordero y la sidra, en un banquete al que se apuntan un gran número de espontáneos. Hay para todos.

En las rampas más duras se concentra el mayor número de aficionados y ahí encontramos a un grupo de portugueses, Manuel Rodríguez, Tiago Torres, Nuno Silva, Evo Queiroz y Pedro Pereda, que son seguidores de Nelson Oliveira, Joao Almeida, e Ivo Oliveira. "Este año tenemos tres compatriotas aquí y hemos venido a animarlos", nos cuentan que han subido a pie y que, "la subida es muy dura, hemos hecho los seis kilómetros andando y esto es muy duro, nosotros conocemos los puertos del Giro de Italia, a donde solemos ir, pero esto nos parece más duro", concluyen.

Unos metros mas abajo se van reuniendo los grupos de ciclistas que hacen la subida. Es cada vez mas habitual encontrar chicas practicando este deporte y en este caso son gran mayoría. Iratxe Prado, Ariadna Pandal, Pablo Sánchez, Claudia Pandal, Mirian Rodríguez, Daniela Sierra y Paula Ostiz, que tras apearse de sus máquinas buscan la sombra para esperar la llegada de los ciclistas.

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