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El partidazo de Asturias

Las claves del último derbi de la temporada: Empieza el combate

Será un partido de contrastes, que se podrá seguir en las terrazas pero no en El Molinón, y medirá el proyecto de los dos equipos, separados por 16 puntos

Edgar y Djuka pugnan por un balón durante el derbi de esta temporada en el Carlos Tartiere

Edgar y Djuka pugnan por un balón durante el derbi de esta temporada en el Carlos Tartiere

Arranca la semana. ¿Otra más? Puede ser. O no. Desde que hace más de un año la pandemia lo cambió todo, los días, las semanas y los meses se parecen peligrosa y tediosamente entre sí. Así que cualquier cosa que rompa la monotonía es bienvenida. Y hoy y ahora la dosis contra el aburrimiento en tiempos de vacuna llega desde el planeta fútbol. La Asturias balompédica medirá su estado de ánimo el próximo sábado en El Molinón (18.15 horas, Vamos) en el que será el último derbi de la temporada. Pero el duelo asturiano no son solo noventa minutos. Por eso el combate arranca ya. Arranca en clase, en la oficina, en el bar, en el whatsapp y también en estas mismas páginas, que pondrán cara a lo más importante del derbi: la pasión. Véase un poco más adelante a “Lore” y a “Miche”, dos hinchas que se suben incluso a un ring para defender a sus equipos antes de un partido que será de contrastes dentro y fuera del campo.

A botepronto: el derbi se podrá seguir y disfrutar en grupo, con una cerveza, una sidra o un agua en una terraza o dentro bar, pero no en la grada. Habrá colorido en las calles, pues, pero vacío total en El Molinón, porque la cacareada vuelta del público a los estadios sigue sin llegar. Alivio mínimo, al menos, para muchos hosteleros asturianos, que ya definen el partido como “el derbi de las terrazas”. Lo que no habrá será celebración del vencedor hasta altas horas de la madrugada, con el toque de queda puntual como un clavo a las 23.00. Será también el tercer derbi del covid, el de la vacuna, pero también (otra vez) el de la paz. El primero en El Molinón tras una reconciliación exprés el pasado noviembre después de más de un año de enfurruñe por la crisis de los urinarios que zanjaron vía telemática Joaquín Alonso y César Martín; antes líderes en el campo, ahora en los despachos.

No habrá apretón de manos, pero sí choque que codos en el palco gijonés y muchísima tensión en el verde de El Molinón. La habrá porque un derbi es un derbi y porque los dos equipos se juegan muchísimo, aunque concurren a la cita completamente alejados el uno del otro y con un futuro a corto plazo que nada tiene que ver. Al Sporting (5.º) y al Oviedo (14.º) le separan 16 puntos: la mayor distancia entre ambos ante un derbi desde la vuelta de los duelos de máxima rivalidad. El equipo azul llega al partido en el peor momento de la temporada y el equipo rojiblanco con ciertas dudas, no feliz del todo tras dos derrotas consecutivas, pero con la esperanza de pelear por el ascenso por la vía del play-off. Las aspiraciones del Oviedo se quedan en no sufrir más de la cuenta por abajo para salvar el curso. Fantasmas del pasado azul contra el optimismo rojiblanco. A favor del Oviedo juega la historia: rey de derbis y con un bagaje envidiable desde que ambos se volvieron a cruzar en 2017 tras el descenso gijonés. Cuatro victorias, dos empates, una derrota para el Oviedo y la sensación de que el equipo azul tiene cogida la medida al rojiblanco en los duelos de máxima rivalidad. He ahí un aliciente común: para el Sporting romper la tendencia ante su vecino y para el Oviedo seguir la racha.

Los dos quieren que sea un punto de inflexión, aunque al día siguiente saldrá el sol. Y cuando salga también lo hará de manera distinta para el Sporting y para el Oviedo. Porque el derbi pone en la balanza los dos proyectos más importantes (y caros) del deporte asturiano. Las diferencias son notorias. El Oviedo tiene mucho, casi todo, todavía por resolver: el futuro de su entrenador y la renovación de varios de sus pilares siguen siendo un asunto urgente a tratar por el arquitecto deportivo, Francesc Arnau. En Gijón, en cambio, parece estar todo atado y bien atado más allá de junio: el técnico está asegurado y jugadores claves como Pedro Díaz, Nacho Méndez o Guille Rosas ya han renovado con el club, Javi Rico mediante. Oviedo y Sporting, pues, van cada uno por su lado, aunque poco importará eso en el partido del sábado. Porque, por el play-off o por el descenso, con o sin mascarilla, en la terraza o en el campo y en paz o en crisis, un derbi siempre es un derbi. La mejor vacuna.

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