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José Luis

Puntos por el sumidero

La poca mordiente ofensiva como origen de la mala racha del Oviedo

A este equipo le falta algo. O, mejor dicho, le falta alguien. Alguien que le dé mordiente en ataque, que sea capaz de hacer cosas diferentes. Pero no ya en el minuto 75, cuando la mayor parte del trabajo se ha vuelto a tirar por la borda. No. Alguien que lo haga desde el principio. Desde el minuto uno.

El Oviedo volvió a fallar en La Romareda. En parte porque a este equipo le falta mucho picante en la zona noble, en la que tiene que marcar las diferencias. Se puede uno matar a defender pero si lo de arriba es un naufragio constante así es imposible. A cualquier despiste, a cualquier error, todo está perdido.

Dicen que Fabbrini puede llegar a ser ese hombre. Que hay que tener paciencia. ¿Qué hemos tenido estos últimos quince años? Más que el santo Job. Lo que parece que no tenemos es delantero. Y, desgraciadamente, tampoco se le espera.

Pero que el italiano aún no está. Que sólo para quince minutos o veinte. Mientras tanto los puntos siguen escapándose de las manos. Los minutos pasan muchas veces inertes para el ataque azul, se van por el sumidero como si nada, porque allí arriba hay poca gente que sepa marcar las diferencias.

Mientras tanto, los de atrás tienen que defenderse como gato panza arriba. Asediados por momentos.

Con ésas el Oviedo volvió ayer a caer. Lo hizo contra un equipo ramplón que fía casi todo a que su luchador delantero tenga un día inspirado. Pero tirando también muchos minutos por el desagüe. Bueno, ellos tienen una tele. Eso sí. Que les sigue por toda España y cuyos comentaristas les alientan cuando peor está el equipo.

Pero a lo nuestro. Esto es muy largo y vale más que el bache malo venga cuanto antes y estar a tope en las últimas jornadas de Liga, que es cuando se deciden los campeonatos como decía aquél. Mientras tanto, confíen en los de Anquela. No queda otra.

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