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Pablo González

En territorio comanche

Pablo González

La opinión sobre el Sporting: Audiencias en tiempos de crisis

Para ser una entidad en la que las cosas no se hacen en caliente y cada paso se medita, se estudia, se regurgita el asunto para volver a meterlo en el buche e iniciar de nuevo la digestión, las últimas semanas están siendo frenéticas

Entrenamiento del Sporting en Mareo MARCOS LEON

Habrá que estar atentos a las audiencias del partido entre el Almería y la Real B. Seguro que se habrán disparado gracias a que la Asturias rojiblanca habrá estado rezando ante el televisor por la victoria de los de Rubi y el jeque. Así está el panorama sportinguista en lo deportivo, que en un club de fútbol lo es todo. Y si no, que se lo digan a los que han visto la puerta de salida en las últimas fechas. Para ser una entidad en la que las cosas no se hacen en caliente y cada paso se medita, se estudia, se regurgita el asunto para volver a meterlo en el buche e iniciar de nuevo la digestión, las últimas semanas están siendo frenéticas.

Adiós a Martí, aterrizaje de Abelardo; huida por la ventana de Noé Calleja, puerta grande o enfermería para Fran Rico, y ahora el consejero Fernando Losada haciendo las maletas en diferido para que dentro de un tiempo pase el siguiente habitante de la zona abuhardillada de Mareo.

El libro de los tópicos dice que las crisis son un buen momento para cambiar y crecer; que las guerras aceleran la investigación, el desarrollo y tal y tal. En el caso del Sporting está por ver cómo de chamuscados saldrán de este fregado los que comandan la nave. Pero lo principal son los goles y los puntos, dos ítems del “fúrgol” de los que el Sporting anda muy escaso. De ahí que se confíe más en los goles de unos y en las pifias de otros y que las crisis de estos disparen las audiencias de aquellos.

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