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Gondán aporta una garantía de contrato de 4 barcos “offshore” en su puja por comprar Barreras

El pedido sería para uno de los principales clientes del astillero asturiano | Las ofertas por el grupo gallego, al que también opta Armón, oscilan entre 5 y más de 10 millones de euros

Uno de los barcos para servicio a parques eólicos marinos fabricado por Gondán

La reactivación del astillero Hijos de J. Barreras, en Vigo, no se producirá, si prosperan las propuestas de los astilleros asturianos Armón o Gondán, de un día para otro. Para empezar, porque en las dos gradas reposan todavía las dos macroestructuras de acero que tenían que haberse convertido en sendos cruceros para la naviera noruega Havila Kystruten, y que ésta reivindica como de su propiedad. Las instalaciones están plagadas de restos de chapa, plásticos y multitud de materiales, abandonados por Cruise Yacht YardCo (The Ritz-Carlton Yacht Collection es su marca comercial) cuando dio la espantada. Y, sobre todo, porque la opción ganadora de la unidad productiva, –Marina Meridional, dueña de la desaparecida Vulcano, también se ha postulado– deberá conformar un equipo.

La principal preocupación es conseguir “crear un equipo, que es el corazón de un astillero”, incidió el presidente de Gondán, Álvaro Platero, hace menos de un mes. Lo que esta compañía ya tiene bajo el brazo es garantía de actividad, y necesita las instalaciones de Vigo para poder asumirla. El astillero asturiano ha aportado en su propuesta de compra de Barreras un compromiso firmado que “asegura” la construcción de cuatro buques “offshore” para prestar servicio a parques eólicos marinos. Ese aval está firmado por la cúpula del holding noruego Østensjø Rederi.

Gondán es un proveedor de confianza de este grupo. El astillero con base en Castropol tenía contratados, a 30 de septiembre, cuatro barcos para Edda Wind, participada al 50% por la propia Østensjø y el grupo marítimo Wilh Wilhelmsen. Este tipo de barcos se conocen en el argot del sector por las siglas CSOV (Commissioning Service Operation Vessel), y constituyen un nicho de mercado que crece de forma exponencial. La propia Gondán tuvo que renunciar a dos unidades más –fueron cedidas a Balenciaga, en País Vasco– ante la imposibilidad de cumplir los plazos de entrega con su actual equipamiento en la localidad de Figueras. De hecho, estas estrecheces de espacio han llevado a su dirección a proyectar una compleja y costosa remodelación de sus instalaciones. “Estamos en un momento crítico. Estamos intentando hacernos con las instalaciones de Barreras, una empresa en quiebra. Para nosotros es un hito importante y un reto grande porque tiene tres veces nuestro tamaño”, ahondó entonces Platero.

La apuesta de Armón

El otro postor en activo, el grupo también asturiano Armón no se queda atrás. De acuerdo a los datos del Ministerio de Industria contaba con 14 contratos en vigor a cierre del tercer trimestre, al que hay que sumar el futuro buque insignia del Instituto Español de Oceanografía (IEO), que se adjudicó con una oferta de 69,6 millones. Se hará en sus instalaciones de Vigo, contiguas a las que todavía gestiona Hijos de J. Barreras. Su cartera es más que heterogénea, con oceanográficos, pesqueros, catamaranes o remolcadores. Es uno de los grupos navales más solventes de Europa a nivel financiero.

Eso sí, el criterio que va a prevalecer a la hora de cerrar el proceso de venta será el económico. Las propuestas están a años luz entre sí. Según fuentes próximas a las negociaciones, los precios aportados por las tres postoras oscilan entre los cinco y más de diez millones de euros. La más abundante corresponde a Marina Meridional, que ha intentado constituir una especie de “hub” naval con Vulcano (sin concesión) y Nuevo Astilleros de Huelva (sin contratos de nueva construcción). Trató de comprar la unidad productiva de la liquidada Construcciones Navales del Norte (La Naval de Sestao) en alianza con ACS, pero fracasó.

Hoy expira el plazo para las tres compañías realicen, si lo desean, una mejora en sus propuestas económicas. Ritz-Carlton considera que el contrato adjudicado a Barreras por parte de la Rete Ferroviaria Italiana (RFI, un ferri de 74 millones presupuestado hace cinco por 90) merece un esfuerzo extra. Ese buque no cuenta con financiación, seguro ni proyecto.

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