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El sector portuario, más preocupado por una Variante para mercancías que por las tasas

Las empresas consideran que la bajada de tarifas del puerto de Bilbao no supondrá una pérdida de tráficos para la dársena gijonesa

Trabajos en la terminal de contenedores de El Musel, con una de sus grúas-pórtico en el centro.

Trabajos en la terminal de contenedores de El Musel, con una de sus grúas-pórtico en el centro. JUAN PLAZA

La ofensiva comercial anunciada por la Autoridad Portuaria de Bilbao, con una reducción de tasas para intentar captar nuevos tráficos, no preocupa entre las empresas que operan en El Musel, que consideran que esa iniciativa del puerto vasco no arrebatará mercancía a las dársenas asturianas. Más relevante para la competitividad del puerto gijonés que las tasas es la apertura a mercancías de la variante de Pajares, aseguran.

El abaratamiento de las tasas portuarias tiene una incidencia de céntimos de euro por tonelada movida por un puerto. En el caso de un contenedor, por ejemplo, ese abaratamiento se traduce en unos euros. Un incentivo insuficiente para que las empresas asturianas lleven su mercancía al puerto bilbaíno, con los costes logísticos añadidos, según fuentes del sector. La situación que ahora se da en el puerto gijonés es muy distinta de la de hace tres lustros. En 2004, por ejemplo, El Musel movió 4.100 contenedores. El año pasado, 73.366. Se trata de tráficos muy consolidados y que difícilmente dejarán El Musel, mientras otros tráficos, como los de la siderurgia o los carbones para las térmicas, son tráficos cautivos, cuyo coste de transporte por tierra haría prácticamente inviable que usaran otros puertos.

La situación no era la misma a principios de la década pasada, cuando la falta de lineas regulares obligaba a gran parte de las empresas asturianas a utilizar Bilbao y otros puertos. Un riesgo que afrontaban al usar una linea regular que tocaba El Musel es que el barco pasara de largo porque no había suficiente carga en el Puerto para que entrara a por ella. La situación es ahora distinta, con lineas regulares fiables. Las que ahora siguen usando el puerto vasco, así como otros tanto del Mediterráneo como de la fachada atlántica, lo hacen porque por los mismos pasan lineas marítimas que no hay en El Musel y que agilizan el envío o la recepción de las mercancías con procedencia o destino a determinados puertos, en especial para carga general y también en mercancía contenerizada.

La clave para conseguir nuevos tráficos pasa, fundamentalmente, por conseguir más lineas regulares, tanto si son de contenedores como por ferry (la autopista del mar) o de carga general. Y para eso es fundamental contar con masa crítica suficiente, explican las fuentes consultadas. Una masa que sí tiene el puerto vasco, del que parten seis lineas europeas a la semana.

El puerto de Bilbao tiene detrás no sólo todo el tejido industrial vasco, sino La Rioja, Navarra y el valle del Ebro. El Musel, en cambio, capta tráficos en León, según las fuentes consultadas. Conseguir extender más allá el área de influencia depende del abaratamiento de las comunicaciones terrestres. Con la variante de Pajares se podría optar a captar mercancías de los polígonos industriales de Madrid y también de Valladolid y a mayor volumen de mercancías, mayor interés de las navieras por incluir El Musel en sus rutas.

Aunque la Variante es determinante, también lo son los costes por carretera, donde Asturias tiene el lastre del peaje del Huerna. Un empresario del sector relata como uno de sus clientes castellanos ha acabado optando por exportar por el puerto de Santander tras comparar los costes entre esta dársena y la gijonesa.

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