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Gobierno local con sello de mujer

Las ediles Marina Pineda, Natalia González y Dolores Patón, pilares del equipo de Ana González tras la profunda remodelación de la alcaldesa para terminar el mandato y vertebrar el Gijón del futuro

Por la izquierda, las concejalas Natalia González, Marina Pineda y Dolores Patón. | Marcos León / Ángel González

Por la izquierda, las concejalas Natalia González, Marina Pineda y Dolores Patón. | Marcos León / Ángel González

La transformación que la alcaldesa, la socialista Ana González, ha hecho de su equipo con el objetivo de “dar un impulso” al gobierno local para afrontar la segunda parte de un mandato que estará marcado ya por los efectos económicos y sociales de la pandemia sanitariaunos cambios desvelados casi en su totalidad por LA NUEVA ESPAÑAha dejado a tres mujeres como principales pilares para cimentar el Gijón del futuro. Sus compañeros de filas coinciden en que se trata de tres concejalas, Marina Pineda González (que inició el mandato en una posición fuerte como portavoz del gobierno), Natalia González Peláez y Dolores Patón Sabucedo, con capacidad de trabajo y vocación de servicio que acostumbran a estar encima de los asuntos y hacer seguimiento de todos los temas que les compete, además de una amplia trayectoria a sus espaldas en las filas socialistas. En sus manos están ahora las principales áreas del Ayuntamiento (junto a Obras Públicas y Movilidad y Medio Ambiente que gestionan Olmo Ron y Aurelio Martín).

Natalia González, licenciada en Derecho y especialista en relaciones sociolaborales desde la perspectiva de género por la Universidad de Oviedo deberá lidiar con la macroconcejalía de Derechos y Bienestar Social a la que acaba de sumar Educación, Infancia y Juventud que hasta el cambio llevaba el dimisionado Alberto Ferrao. González, que “acumula una dilatada experiencia en cuestiones sociales desde hace años”, según sus próximos, ha llevado hasta ahora con mano firme y sensibilidad hacia los vulnerables el área de Servicios Sociales, fruto también de un trabajo ingente que ha soportado en buena parte todo su equipo para salir adelante cuando la pandemia sanitaria empezó a hacer mella económica en muchos hogares. Suma ahora a esa carga el área de Educación, en un momento crucial para muchos colegios públicos y escuelas infantiles de la ciudad, también con amplia lista de tareas pendientes, como los comedores escolares y las becas que ya gestionaba esta edil que cuenta con total confianza de Ana González.

Hasta un puesto de mayor visibilidad y responsabilidad acaba de ascender Dolores Patón, diplomada en Graduado Social y “Loli” para compañeros de partido y amigos, que hasta ahora ha sido el nexo de unión entre el gobierno y las asociaciones vecinales de la ciudad. Cuentan de ella que es “organizada, trabajadora y amiga de tender la mano”. Prueba de ello es la comunicación fluida con los líderes vecinales, además de estar pendiente de la realidad del día a día de cada barrio y sus necesidades. De ella depende el impulso que se pretende en el área de Urbanismo, una concejalía sobre la que recae la responsabilidad de vertebrar Gijón para las próximas décadas.

La capacidad de batalla que Marina Pineda, que se mantiene en sus mismas labores desde el inicio de mandato, demostró durante el pasado mandato, en la oposición, le hizo bregarse en la escena política de la ciudad para asumir el reto de llevar las cuentas del Ayuntamiento. Ahora, en prórroga presupuestaria y con una crisis galopante, todas las miradas apuntan hacia a ella. Talante y negociación son piedra angular en el trabajo diario de esta abogada laboralista que a principios de los noventa ya se mostraba peleona como abogada de UGT. Las tres ediles están llamadas a ser el revulsivo para acabar el mandato.

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