Una “reorganización” de los centros de salud para “integrar” los servicios de urgencias de la atención primaria y acabar con puntos de atención con un solo médico de guardia. Esta fue la críptica explicación con la que el consejero de Salud, Pablo Fernández, salió ayer al paso en la Comisión de Salud celebrada ayer en la Junta General ante las preguntas de la oposición sobre si el cierre temporal de siete de los once centros de salud de la ciudad en horario de tarde será, como piden los sanitarios, definitivo, un plan que medita la Consejería, como adelantó LA NUEVA ESPAÑA. Fernández, que anunció su intención de adjudicar las obras de ampliación del Hospital de Cabueñes antes de que acabe el año, sí reconoció que el futuro de la atención continuada en Primaria deberá abordar “el síndrome del centro vacío”, que sucede cuando los puntos de atención con un solo médico de guardia se paralizan ante un aviso a domicilio. Y ese era el modelo de Gijón antes de la pandemia, cuando había once centros abiertos.

Esta referencia a evitar los centros con un solo equipo de guardia es lo que indica, al menos a los sanitarios, que la reagrupación de los ambulatorios en horario de tarde sí podría mantenerse en el tiempo. Los profesionales habían explicado en este diario que, como la pandemia obligó a reducir de once a cuatro los centros que abren por las tardes –resultó imprescindible para que los equipos que veían sospechas covid no viesen al resto de pacientes–, lo “más razonable” sería mantener la reagrupación. Su principal queja fue la que mencionó ayer el Consejero: los problemas cuando un aviso a domicilio obligaban a dejar el centro vacío.

La reunificación de los puntos de atención de 15.00 a 20.00 horas dejó habilitados los de Parque-Somió, Puerta de la Villa, El Llano y La Calzada, que son los mismos que también abren por las noches. Cerraron, en el mismo horario, los de Montevil, Contrueces, Perchera, Laviada, El Natahoyo, Severo Ochoa y El Coto, reagrupando al personal. Antes, los once centros tenían un médico cada uno, a excepción de El Llano, La Calzada y Severo Ochoa, que tenían dos, además de Puerta de la Villa, que recibía un refuerzo de Zarracina. Ahora hay una media de tres por centro. “Si se quiere evitar dejar a un médico solo, hay que dejar los cuatro centros de ahora. No hay personal para más y es más eficiente así. Entendemos las quejas vecinales, pero los profesionales queremos que no se quede ninguna urgencia sin atender y la mejora manera, o la única, es esta”, aclararon ayer desde el Sindicato Médico.

Fernández fue cuestionado a este respecto por los grupos parlamentarios de Podemos y el Partido Popular, a través de los diputados Ricardo Menéndez Salmón y Beatriz Polledo. Le preguntaron expresamente si el cierre de estos siete centros iba a mantenerse. Y, si bien inició en la importancia de “reorganizar” y “modernizar” los puntos de atención, así como de retomar poco a poco un mayor nivel de presencialidad, no se posicionó. Sí adelantó que el plan que se acabe instaurando no saldrá “con ánimo de recortar, sino de mejorar” el sistema. Es decir: hasta nuevo aviso, el cierre de estos siete centros se mantiene. La federación vecinal tiene previstas varias manifestaciones contra esta medida el mes que viene.

El consejero también anunció la necesidad de agrupar los distintos perfiles profesionales que atienden las urgencias en centros de salud. Tampoco lo dijo de forma clara, pero los implicados entienden que se refiere a la prometida fusión del Servicio de Atención Continuada (SAC) y el Servicios de Urgencia de Atención Primaria (SUAP). El SAC tiene menos ventajas salariales y sus empleados defienden que hacen la misma labor que el SUAP. Llevan años peleando por unificar sus condiciones laborales.

Por último, la ampliación del Hospital de Cabueñes se tuvo que aplazar el año pasado por la pandemia. La crisis del coronavirus, todavía vigente, impedirá también que este año la gran reforma presente avances significativos. Fernández explicó que su equipo está trabajando en el expediente contable “para la exoneración de límites presupuestarios”, por tratarse el proyecto de un gasto plurianual, y que la idea es licitar la obra “lo antes posibles”. Se espera, de hecho, que las labores queden adjudicadas antes de que acabe el año. “Es un proyecto especialmente complejo”, según el consejero, porque la reforma implica “una gran tecnología” para que Cabueñes pueda ser referente en el futuro de áreas sanitarias cercanas.