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El PP destituye a Asenjo por “deslealtad” y Pumariega será la portavoz municipal

El concejal, que dejó abierto su futuro, pidió tiempo hasta fin de año para cambiar el rumbo de su labor, criticada por opaca y al margen del partido

Por la izquierda, Ángela Pumariega, Pablo González, Javier Brea y Cristina Villanueva, ayer por la tarde, a su salida de la sede del PP de Gijón, en la calle Álvarez Garaya. | Marcos León

La medallista olímpica Ángela Pumariega se convirtió ayer en la nueva portavoz del grupo municipal del PP en el Ayuntamiento de Gijón tras el fulminante cese de su predecesor en el cargo y principal valedor, Alberto López Asenjo, que, de momento, seguirá como concejal. La decisión de la ejecutiva regional, que desde hace meses está encima de la mesa y cuenta con el respaldo de Génova, se precipitó tras los últimos movimientos de Asenjo (filtración de informes negativos para el partido, opacidad en las cuentas del grupo municipal, que no derivarse fondos del grupo al partido o su libre proceder en asuntos de ciudad, como ejemplos) que fueron vistos en el partido como una “deslealtad extrema”. Que instase a la Interventora general del Ayuntamiento a llevar al Tribunal de Cuentas a Pablo González, actual presidente del PP de Gijón, por la gestión de la asignación económica del grupo municipal en el anterior mandato, tal y como desveló ayer LA NUEVA ESPAÑA, fue la gota que colmó el vaso para apartar a quien fue candidato a la alcaldía de Gijón en 2019 tras imponerlo a dedo Pablo Casado.

Alberto López Asenjo salió ayer por la tarde, sobre las seis, de su último pleno municipal como portavoz. Tenía cita en la sede de los populares, en la calle Álvarez Garaya, donde llegó poco antes de las siete y cuarto. Le esperaban sus compañeras del grupo municipal, Ángela Pumariega y Ángeles Fernández-Ahúja (que será portavoz suplente), el presidente local, Pablo González, y el secretario general del partido en Asturias, Álvaro Queipo, que el pasado lunes, en la junta local del PP, ya le había leído la cartilla a López Asenjo. El cese que estaban a punto de transmitirle se había precipitado por la mañana. Faltaba el apoyo de las dos ediles, para llevar a cabo el cambio siguiendo la normativa de la administración que exige una mayoría del grupo municipal a favor. Queipo y González se entrevistaron personalmente con Pumariega y Ahúja, por separado, en Gijón. El relevo para cambiar rumbo en un grupo municipal donde el ambiente era irrespirable desde hace meses era ya un hecho.

El ya exportavoz popular trató de evitar este desenlace, reconociendo errores e intentando ganar tiempo. También imploró un margen hasta final de año para cambiar el rumbo de la situación. Pero la suerte estaba echada. Ya no era el portavoz y no había marcha atrás. Eso motivó en Asenjo un tono menos amable y, por momentos amenazante, que el entonado a su llegada. Antes de las 19.40 horas abandonó solo la sede, saludando a los medios presentes y sin pronunciar palabra. Tampoco aclaró su futuro: si seguirá como tercer edil o renunciará al acta de concejal, dejando paso a Germán Heredia, siguiente en la lista electoral. Al menos, seguirá con su misma asignación, pues los tres ediles se repartieron las dos liberaciones asignadas al PP de forma proporcional.

La notificación a Asenjo deberá pasar ahora por los filtros estatutarios del partido. Es por ello que los integrantes de la junta local fueron convocados ayer de urgencia (hoy mimo se reunirán) para avalar el cambio. Que no se apoye por una amplísima mayoría sería una sorpresa. Al tiempo, está previsto que se comunique a Alcaldía el relevo en la portavocía de los populares avalado por Pumariega y Ahúja. El último trámite para hacerlo efectivo será la ratificación final por la dirección regional del PP de Asturias que lidera Teresa Mallada, que públicamente se ha mantenido al margen de esta decisión. Un cambio que llega después de la convulsa salida de Mariano Marín de la presidente del PP de Gijón, en febrero de este año.

Relegar a Asenjo, además, no modifica los planes del PP regional de iniciar una investigación interna que permita aclarar tanto el origen de la denuncia en el Tribunal de Cuentas como movimientos de Asenjo cuestionados por la junta local.

“No hice nada sin el conocimiento y consentimiento del partido”, valora

Alberto López Asenjo, ayer, tras su cese, a la salida de la sede. | M. L.

Alberto López Asenjo, ayer, tras su cese, a la salida de la sede. | M. L.

“Niego haber instado a funcionaria alguna a llevar a cabo una determinada conducta que, en todo caso, obedecería a sus regladas atribuciones y al contenido de los informes emitidos por la misma”. Son palabras de Alberto López-Asenjo dentro de un largo comunicado para negar que pidiese a la Interventora general del Ayuntamiento llevar a Pablo González ante el Tribunal de Cuentas por su gestión del dinero del grupo municipal en el mandato anterior. Lo niega, pero que ayer fue la guinda para propiciar su destitución. El edil argumentó que sus contactos con intervención fueron para “velar por los intereses del partido y del grupo”. Y ello implica “conocer el estado de tramitación de un determinado expediente que afecta de modo directo”. “Se desconoce a qué espurio interés obedece la confusión entre la petición de información a que se hace referencia y la necesidad de conocer el estado de tramitación”, añadió. Sus actos, dice, se enmarcan “en ese necesario contexto de acceso a una información que puede afectar a los intereses de la formación que represento ante el Ayuntamiento”. Y aclaró que “ninguna actuación ha sido sin el conocimiento y consentimiento de los máximos responsables del partido”. Los mismos que ayer le cesaron.

El concejal ve motivos espurios y niega que instase a la Interventora a llevar al Tribunal de Cuentas a González

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