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El calvario de una niña gijonesa: violada una vez a la semana por su padrastro durante seis años

El acusado, que afronta 15 años de cárcel, recogía a la niña del colegio, la llevaba a un piso para forzarla y desarrollaba un comportamiento hostil contra ella si se negaba

Abusos a menores.

Empezó a sufrir tocamientos cuando tenía solo 11 años cada vez que se quedaba a solas con su padrastro. Y, al año siguiente, este individuo comenzó a violarla de forma sistemática "una vez a la semana" hasta que la menor cumplió los 17 años, fecha en la que finalmente denunció los hechos ante la Policía Nacional. Tras el calvario sufrido y las secuelas generadas ("un estado de malestar psicológico intenso con una afectación emocional y ansiedad social"), este caso está ahora a la espera de juicio. Su presunto agresor sexual se sentará en el banquillo para enfrentarse a una pena de 15 años de cárcel, la prohibición de desempeñar cualquier trabajo que implique contacto con menores durante dos décadas, libertad vigilada durante ocho años y la prohibición de aproximarse y comunicarse con su hijastra durante los próximos 16 años. En concepto de indemnización se le exige el pago de 25.000 euros.

Los hechos comenzaron a producirse a partir del 19 de marzo de 2015. El acusado, sin antecedentes, vivía con su pareja sentimental y los dos hijos de ella. Aprovechando que en ocasiones se quedaban los dos solos, este individuo, ahora de 44 años, comenzó a realizarle tocamientos a la niña en la zona genital "con el deliberado designio de obtener una satisfacción sexual", señala el ministerio fiscal en su escrito de acusación. Como siempre ocurre en estos casos de agresiones sexuales a menores en el seno de la familia, estos episodios fueron agravándose con el tiempo y, lo que empezó como tocamientos por encima de la ropa, derivó en prácticas sexuales completas.

Tras esas primeras situaciones, "el procesado fue intensificando paulatinamente dichas acciones en el plan concebido de satisfacción lúbrica". Operaba siempre de la misma forma: recogía a su hijastra del colegio y se la llevaba a una casa que era de su exclusiva propiedad (distinta a la vivienda familiar). Así las cosas, las agresiones sexuales comenzaron en marzo de 2016, cuando la niña contaba con doce años. Esto se repitió "en diferentes ocasiones en un número indeterminado, pero con una frecuencia aproximada de una vez por semana". "Era una dinámica que se fue intensificando gradualmente a medida que la menor fue cumpliendo años, aprovechándose una vez más de las facilidades comisivas que su relación familiar de convivencia con la menor y el hecho de ser la pareja sentimental de su madre, unido a la circunstancia de poseer una vivienda propia diferente a la que constituía el domicilio familiar en el que convivían, que le propiciaban para llevar a cabo sus acciones libidinosas", dice el fiscal.

La situación comenzó a cambiar cuando la niña cumplió los catorce años, momento en el que comenzó a negarse "a ir con él al referido domicilio", al tiempo que ya "verbalizaba una mayor negativa y oposición al sometimiento y práctica de las relaciones sexuales impuestas". Pero entonces, el ahora acusado, prosigue el relato de acusación, comenzó a desarrollar "un comportamiento agresivo y amenazante, conminándola a satisfacer sus apetencias sexuales". Esa hostilidad contra la menor solo cesaba si accedía la pequeña accedía a mantener las relaciones sexuales, por lo que, al final, siempre "se veía abocada a seguir soportando y padeciendo en silencio dichos comportamientos ante el temor de que el procesado desplegase comportamientos más violentos contra ella y que le hiciera daño". Así, la situación se prolongó durante los años 2019 y 2020.

El último año de calvario siguieron los actos sexuales, pues la obligaba a practicarle felaciones. El 11 de noviembre de 2021 fue la última agresión que sufrió la menor, que ya tenía 17 años y acudió a denunciar los hechos a comisaría. Ahora ejerce la acusación particular contra su padrastro. El juicio se celebrará en la sección octava de la Audiencia y ya espera fecha.

Las claves


El acusado. Gijonés nacido en el año 1979 y sin antecedentes. Convivía con su pareja y los dos hijos de ésta. 

La víctima. Nacida en 2004. Comenzó a sufrir las agresiones sexuales de su padrastro en el año 2015, cuando tenía once años. Esos episodios se mantuvieron hasta el 2021, cuando la menor cumplió los 17 años y acudió a denunciar a Comisaría. 

Cargos. Al procesado se le atribuye un delito continuado de agresión sexual en su modalidad comisiva de violación. El juicio está a la espera de señalamiento. 

Pena. Reclama el ministerio fiscal una condena de 15 años de cárcel, otros 16 años de prohibición de aproximarse a su hijastra, 20 años de prohibición para el desempeño de cualquier trabajo o labor que implique contacto con menores y otros ocho años de libertad vigilada. En concepto de indemnización por los daños morales se piden 25.000 euros. 

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