El intercambiador de El Humedal fija 190 metros de marquesinas para esperar el bus

El proyecto del Principado, con un año de obras y 3,4 millones de coste, reordena el espacio en cinco áreas de parada identificadas por colores

Un presupuesto de casi 3,4 millones de euros, un plazo de ejecución de las obras de un año y 190 metros de marquesinas donde esperar a los autobuses urbanos e interurbanos que pasen por allí con cinco zonas de paradas reconocibles por colores son los ejes centrales del proyecto de intercambiador urbano diseñado por el Principado de Asturias para El Humedal gijonés, y que ya tiene una partida presupuestaria en el proyecto de cuentas autonómicas para 2024 en base a la financiación europea conseguida a través del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. El proyecto ahora mismo sobre la mesa, diseñado por la firma Serpa para el Principado, se centra en el intercambiador como fase 1 del proyecto. La fase 2, que se define en otro proyecto constructivo, se centra en la construcción de una glorieta en la confluencia de las calles Sanz Crespo, Palacio Valdés, Pedro Duro y Álvarez Garaya.

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El objetivo es reordenar un espacio que ya es centro neurálgico para los autobuses –sobre todo de Emtusa pero también de otras compañías y con la estación del Alsa en el mismo ámbito– y favorecer la intermodalidad en el uso de distintos transportes públicos teniendo en cuenta que en esa zona tendrá una de sus paradas el metrotrén. Sin olvidarse de los taxis, de las bicicletas y de potenciar su ya masivo uso peatonal al estar en el corazón de la ciudad. Más números a tener en cuenta. El ámbito de actuación de esta fase 1 alcanza los 8.394 metros cuadrados y, con los estudios en la mano, en ese nuevo nodo podrían verse 1.400 autobuses cada día. La operación completa supone, además, hacer cambios puntuales en el tráfico, mejorar la accesibilidad, cambiar el mobiliario urbano, la renovación de pavimentos en las aceras, actuar en iluminación, renovar la calzada y retocar las zonas verdes y de arbolado.

La ordenación proyectada supone la adecuación de cinco zonas para paradas de bus: la popular Acerona, la calle Palacio Valdés en la acera de la Gota de Leche, la avenida de la Costa frente a la Casa Rosada y en su tramo de la plaza de Europa y el paseo de la Infancia. Su uso estaría a disposición de Emtusa y de los servicios del Consorcio de Transportes de Asturrias (CTA). Además, se incluye la mejora de la parada de taxis del paseo de la Infancia, que contaría con un carril específico en esa vía y un carril de espera con origen en la calle Llanes. Cada uno de estos espacios estaría identificado por un color para facilitar el movimiento de los viajeros. Color que se dejará ver en las marquesinas y los pavimentos de cada zona de parada.

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En base a estas líneas generales toca definir las actuaciones de cada ámbito. En la calle Palacio Valdés hay que tener en cuenta sus dos aceras. La ampliación de zonas cubiertas para la espera de autobuses es aquí notable. En la Acerona, que se asociará al color rojo, habrá 70 metros de marquesinas y otros 20 en la zona de la Gota de Leche, que se queda con el color amarillo. La ubicación de estas estructuras en la Acerona interfiere con la actual alineación del arbolado que será sustituido por una propuesta vegetal en jardineras de gran porte. Jardineras que se podrán mover de un sitio a otro.

No hay afectación sobre las terrazas hosteleras que hay en ese espacio, pero si sobre algunos quioscos o casetas que tendrán que reubicare, incluido el punto de atención a clientes de Emtusa. El estudio realizado por el Principado también tiene en cuenta la necesidad de respetar la obra artística de Bernardo Sanjurjo que hay en la acera.

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Estructuras ligeras con cubierta a dos aguas e interior de efecto espejo

Otro elemento del proyecto es la adaptación a intercambiador del tramo de la avenida de la Costa comprendido entre la confluencia con Palacio Valdés y la avenida de la Constitución. En esta vía se situarán dos ámbitos de paradas. Una en la Casa Rosada que tendrá el rosa como color asociado y otra en la plaza de Europa, que se reconocerá por el color verde. El proyecto retoca la actual distribución de usos y espacios de una vía en doble calzada separada por una mediana-parterre. En la margen de la Casa Rosada se elimina el carril de estacionamiento de autobuses para ampliar la acera en previsión de un mayor tráfico peatonal por el futuro acceso al metrotrén, que se sitúa en las inmediaciones. La eliminación de ese carril lleva a que las paradas ocupen el carril externo de forma continuada y se reduzca la capacidad para el tráfico en el tramo inicial de la avenida de la Costa. Al otro lado de la calle, en el punto verde de la Plaza de Europa, se ubicará un espacio de marquesinas de 60 metros.

El nuevo nodo se relaciona con el metrotrén y podrá ser usado por unos 1.400 autobuses al día

Por otra parte, la actuación en el paseo de la Infancia marca un espacio de uso exclusivo para taxis, en sentido hacia Palacio Valdés y otro para la zona de paradas de buses. ¿Sus colores? Azul y naranja, respectivamente. Uno de los ajustes en este ámbito es la desaparición de las plazas de estacionamiento en la isleta central para ampliar usos peatonales y zonas verdes. En este ámbito la zona de marquesinas suma 40 metros cuadrados.

A nivel de calzada la margen derecha pierde los espacios de aparcamientos y cambia el uso de los carriles de circulación, ya que solo quedará uno para uso general. Y, en la acera de la margen izquierda, la que se corresponde con la Casa Rosada, se crea una nueva zona verde que ocupa aproximadamente la actual zona de estacionamiento de vehículos.

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La última actuación del proyecto tendrá lugar en la calle Llanes con una reordenación de la vía que no afectará al actual carril taxi, a identificar con el color azul como todos los espacios donde la prioridad es para los taxis.

Aunque muchos son los elementos, son las marquesinas de cubrición de las paradas la estructura más singular. Su ubicación se plantea en base a tres criterios: aumentar el área cubierta de la zona de espera lo que no es baladí con un clima cantábrico, dar al conjunto un elemento identificador y unificador y ofrecer un nuevo soporte que pueda ser utilizado tanto para señalización o publicidad como para colocar iluminación o placas solares. El proyecto que servirá de base a la licitación de la obra propone estructuras "tremendamente sencillas en base a la máxima de sencillez y ligereza". La idea es una estructura metálica de ensamblaje modular con una misma tipología, pero tres configuraciones distintas en cuanto al ancho para poder adecuarse a cada espacio del entorno. La cubrición es a dos aguas hacia el interior y al fijar los acabados se habla de "distintas pieles, desde las chapas pegaso de cubierta hasta la cartelería indicativa y falsos techos interiores con un acabado reflectante tipo espejo para aportar un componente estético distinto".