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Paco G. Redondo

Paseo Areces

Sobre nombres de calles a políticos de nuestra tendencia

La propuesta de dedicar el nombre del paseo de la playa de Poniente al exalcalde de Gijón Vicente Álvarez Areces parece oportuna y justa, puesto que fue alcalde de la ciudad muchos años y uno de los impulsores de tal reforma urbanística. Ello no quiere decir que se esté de acuerdo con sus obras en conjunto, o se deje de criticar los muchos fallos de su proyecto socialista en una Asturias estancada. Pero se trata de un reconocimiento parcial al margen de más o menos simpatías o antipatías por determinadas siglas. Cosa distinta es que los nombres no correspondan a veces a la realidad, como la playa de San Lorenzo al actual arenal degradado y en la práctica un malecón. Con la tira de locales cerrados en el paseo del Muro y calle Pablo Iglesias.

En Bogotá, la capital de Colombia, que es una ciudad muy extensa en el altiplano andino, con unos 8 o 10 millones de habitantes (el doble que Madrid), tanto las carreras como sus calles perpendiculares se nombran con numeración sucesiva. De esa manera los automovilistas, moteros o cualquier ciudadano en general ubica mejor su destino, sabe que si va a la calle 25 está entre la 24 y la 26. En España tenemos la costumbre de poner un nombre distinto a cada calle, lo cual dificulta su localización si no sabes antes o consultas en un callejero donde está, la calle de Fulano o de Mengana. Pero además con frecuencia son nombres de políticos de acuerdo con la tendencia del régimen de la época. Así una calle ha podido llamarse de Alfonso XIII, de la República, del Generalísimo Franco o de Juan Carlos I, aunque sin relación directa con tal ciudad.

El caso de Gijón es peculiar, pues su callejero parece en parte un catálogo de personajes políticos, eso sí, de izquierdas o izquierdistas, incluido Carlos Marx, el profeta de la lucha de clases, guerra civil, eliminación de los burgueses (propietarios) y dictadura del partido del proletariado. Nombres genéricos como avenida de la libertad, del progreso o de la concordia introducirían otros valores y no deberían suscitar sectarismo o rechazo. En cualquier caso, utilizar Gijón, sus calles o sus proyectos (metrotrén, estación intermodal o “solarón”), para un panfleto partidista, puede parecer a sus promotores un gran acto de propaganda, pero sin plazos, presupuestos y hechos, les puede ser contraproducente si los electores se informan y son críticos, valorando que se quedan así en mucho ruido y pocas nueces para el desarrollo real de la ciudad.

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