15 de octubre de 2014
15.10.2014
La Nueva España
Lluvias torrenciales

Crece la radiación en los acuíferos de Fukushima

La presencia de cesio radiactivo en la central nuclear es tres veces superior a la medida tras el paso de un tifón

15.10.2014 | 11:04
Imagen de la central nuclear de Fukushima.

El nivel de contaminación radiactiva detectado en el agua subterránea cerca de la accidentada central nuclear de Fukushima se ha disparado tras las lluvias torrenciales causadas por un tifón la semana pasada, informó hoy la operadora de la planta.

El nivel de cesio radiactivo en el agua de un pozo situado en la costa y próximo a la central ascendía a 251.000 becquereles por litro, el más alto observado hasta ahora en este punto, según las muestras tomadas por Tepco Electric Power Company (TEPCO) los pasados días 8 y 9, precisó la cadena estatal NHK.

La presencia del isótopo radiactivo es tres veces superior a la medida cuatro días antes, un aumento que según los técnicos de la central se debe a las abundantes precipitaciones registradas en la prefectura de Fukushima, provocadas por el paso del poderoso tifón Phanfone el pasado 6 de octubre.

El agua de lluvia se filtra al subsuelo y se mezcla con el líquido contaminado procedente de los reactores dañados.

Los responsables de la planta prevén tomar muestras de agua subterránea de la zona con mayor frecuencia para analizar la evolución de las radiaciones, según dijeron al citado medio.

Por el momento, se descartan medidas adicionales, ya que se desconocen la profundidad y el alcance de las filtraciones de agua contaminada, y TEPCO ya tiene en marcha varias medidas para tratar de controlar este problema, como el bombeo de agua subterránea o la construcción de muros de contención bajo tierra.

Las grandes cantidades de agua contaminada, muchas de las cuales van a parar al océano Pacífico, son uno de los principales desafíos que quedan por resolver en la maltrecha central nuclear, golpeada por el terremoto y tsunami del 11 de marzo de 2011.

El accidente en Fukushima, el peor desde el de Chernóbil (Ucrania) en 1986, aún mantiene evacuadas a miles de personas que vivían en torno a la planta, y sus emisiones y vertidos resultantes han afectado gravemente a la agricultura, la ganadería y la pesca.

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