25 de enero de 2011
25.01.2011
 

«Con una mina de oro, Tapia puede olvidarse de su proyección turística»

«Creo que nos engañan; en 2011 nadie piensa en hacer una explotación subterránea por su coste económico»

25.01.2011 | 01:00
Xabiel González, en Viavélez, uno de sus pueblos favoritos.

La Caridad (El Franco),

Xabiel González es natural de Oviedo, pero lucha desde hace dos décadas por mantener el patrimonio del occidente asturiano y por hacerlo visible. Presidente de la asociación cultural «Xeira», explica que su colectivo defiende no solo la cultura sino también el patrimonio natural de esta zona de Asturias, que, a su juicio, está muy amenazado.

-La cultura del occidente asturiano, ¿está tan reconocida como esperaba su colectivo?

-Tenemos mucho que hacer todavía. Es cierto que las administraciones han hecho esfuerzos por esta comarca, pero insuficientes. Las actividades han ido dirigidas a determinados colectivos, curiosamente a los más concienciados. Los programas para defender la lengua, la cultura, las tradiciones y el patrimonio de esta zona de Asturias no tienen un enfoque social y ahí es donde se pierde el trabajo. Por la fala (gallego-asturiano) no se ha hecho casi nada.

-Su asociación es una gran defensora de la fala. ¿Cómo ve el futuro de esta lengua?

-Si las cosas continúan así, lo más probable es que desaparezca. Tenemos muchos escritores de fala y si, estadísticamente, se hace la comparativa, teniendo en cuenta que somos pocos habitantes, pues la fala pasaría por un buen momento literario. Pero la realidad es que los niños no la hablan y que en algunos colegios hay movimientos contra ella. Además, la población no la valora. Prefiere estudiar inglés y yo creo que una cosa no excluye la otra. La fala es algo nuestro y debemos defenderlo.

-¿Cuáles son los pasos a seguir?

-Si no hay oficialidad, no creo que consigamos llegar muy lejos. Nuestra forma de hablar, nuestro idioma, es un reflejo de lo que somos. Es nuestro patrimonio cultural, pero la población no se da cuenta. Y, además, esta forma diferente de comunicarnos tiene un atractivo para lo ajeno, es decir, se puede explotar turísticamente. Y no se hace. Nuestras diferencias tienen un valor añadido, que puede llegar a traducirse incluso en riqueza económica. Sí, por qué no decirlo.

-El debate sobre el asturiano-gallego, ¿está superado?

-En la calle no se habla de nada de eso. Ya no hay polémica. Solo el sector más rancio de la cultura gallega reivindica a veces como suyo un discurso ya trasnochado. Asturias es Asturias y Galicia, Galicia. La mayoría lo tiene claro.

-En Tapia de Casariego, el posible desarrollo de una mina de oro vuelve a estar presente.

-En Tapia hay una empresa que está jugando con la gente. Nos llaman tontos cada cuatro días y juegan con la situación económica actual, que por todos es sabido que es de crisis. Dicen que el proyecto está sin acabar, que estudian varias alternativas. Y yo lo que creo es que nos engañan. En 2011, una mina de oro que no sea a cielo abierto es impensable desde el punto de vista económico y eso lo sabe la empresa promotora desde hace tiempo.

-¿Qué desventajas observa?

-Todas. Desde el punto de vista ambiental, la villa de Tapia de Casariego y el concejo, en general, quedarían tocados para siempre. Una mina de oro no es un pozo de carbón.

-¿A qué se refiere?

-Transforma todo el paisaje y, si se desarrolla, el concejo puede ir olvidándose de su proyección turística. El coste ambiental de una explotación de estas características es muy alto. Solo hay que pensar que se trabaja con arsénico y mercurio.

-¿Qué opinión le merece la postura de las administraciones con respecto a este proyecto?

-Deberían dejar clara su postura y hacerlo ya. Si se opusieran claramente a este proyecto no habría más discusión porque son las administraciones las que tiene que dar los permisos. Si toman parte y deciden que Asturias no quiere una mina de oro en Tapia de Casariego, se acabaría con las especulaciones. Solo así podremos preservar nuestra riqueza ambiental, que nunca estuvo tan amenazada.

«Los programas para defender la lengua, la cultura y las tradiciones del Occidente no tienen un enfoque social»

«Los niños no hablan en fala y en algunos colegios hay movimientos contra ella»

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