27 de mayo de 2010
27.05.2010
40 Años
40 Años

Rescate nupcial militar

El uso de helicópteros del Ejército para trasladar a los asistentes a una boda en Formentera

27.05.2010 | 02:00
Rescate nupcial militar

Tengo idealizadas las bodas. Siempre que he asistido a una, imagino que desciende sobre el banquete un helicóptero, fletado para rescatarme del espectáculo con pamelas que se desarrolla a mi alrededor. Y eso que nunca he sido el novio. La escena redentora se materializó el pasado domingo en Formentera, donde se hacen realidad todos los sueños. Un aparato militar del SAR -Servicio Aéreo de Rescate- efectuó varios aterrizajes de cierto riesgo para trasladar a los jubilosos asistentes a un enlace nupcial. Nos congratulamos, porque las maniobras se desarrollaron sin incidentes y porque liberar a los invitados a una boda es una de las labores más nobles que se le pueden encomendar a un Ejército. Hay capítulos del presupuesto en que no se debe ahorrar. Además, aquel día no se estaba ahogando ningún turista en las aguas de Baleares.

Debería generalizarse el caso de Formentera, y destinar los helicópteros militares a garantizar la seguridad de bodas, sin lugar a dudas los lugares más peligrosos del planeta -con la posible excepción del consejo de administración de un banco-. De ahí que nos desmarquemos de las críticas malévolas sobre el empleo abusivo de vehículos oficiales. Al contrario, Defensa debería pedir disculpas a los invitados impecablemente vestidos y que se arriesgaban a sufrir alguna mancha o desgarrón en su ropa, al rozarse con una cabina que todavía no está adaptada para trasladar a jeques árabes.

Nos consta que el aparato del Ejército del Aire contaba con los permisos oportunos, porque lo contrario obligaría a concluir que Defensa no sabe dónde tiene los helicópteros ni a qué se dedican. Cuando el servicio de traslado de invitados a bodas en aparatos militares se oficialice, la intervención debe incluir un lanzamiento de misiles, que sirva simultáneamente para festejar el enlace al modo afgano, por no hablar del benéfico efecto disuasor sobre futuros novios. En cuanto al pago de los servicios, sólo se hará obligatorio en los matrimonios que se vean un día disueltos por el paso del tiempo o el uso de la razón.

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