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Trubia celebra la recuperación de su pediatra tras un largo año de espera: "Era una cuestión de justicia"

Los vecinos de Trubia consideran que la tardanza en la recuperación del servicio es un ejemplo de que están “abandonados por la administración”

Vecinos de Trubia frente al consultorio de la villa. | LNE

Vecinos de Trubia frente al consultorio de la villa. | LNE

No es una victoria, es una cuestión de “justicia”. Los vecinos de Trubia celebraron ayer el regreso de la atención pediátrica a la localidad casi un año después. Cuando se declaró el estado de alarma en marzo del pasado año, a los vecinos trubiecos se les informó de que el pediatra que pasaba consulta los lunes y los jueves ya no haría sus dos visitas semanales a la villa trubieca. Ayer, tras semanas de quejas, la pediatra volvió a recibir pacientes en el consultorio. Muchos, desconfiados, se acercaron a lo largo de la mañana hasta la plaza del General Ordóñez para ver con sus propios ojos que la administración había cumplido su palabra y, ante la sorpresa de muchos, así había sido. Dos de las madres salieron del centro con una exclamación en los labios: “Sí que está, sí que está”. Ahora, explica Luisa Álvarez, una de las vecinas afectadas, toca volver a la lucha de siempre, la de tener “un pediatra fijo, que esté en Trubia todos los días”. Recuperar lo que ya tenían es, simplemente, una solución temporal y de mínimos.

Ayer pasaron por el consultorio dos pequeños. Pocos, explican los vecinos, porque muchos padres desconocían el regreso de la pediatra. Por lo que, aseguran, la actividad volverá a la normalidad durante la próxima semana. Contar otra vez con el servicio pediátrico es “una sorpresa” para una localidad que asegura sentirse “abandonada” por las administraciones. Carolina Raszka carga en brazos a su hijo de cuatro meses, Noel Tarrio. Explica que se acercó hasta el centro de salud para saber si, en marzo, cuando tiene una revisión su pequeño tendrá que desplazarse hasta El Cristo o podrá pasar consulta cerca de casa. Original de Polonia, pero vecina de Trubia desde hace seis años, explica en un castellano impoluto que “pertenecer a Oviedo es malo para casi todo”. El sentir es común, los vecinos trubiecos repiten como un mantra que las tres grandes industrias de la villa contribuyen con una ingente cantidad de impuestos a las arcas públicas, pero que la contrapartida en inversiones es prácticamente nula.

José Luis Álvarez Casillas, de la asociación vecinal “Trubia se Mueve” celebró ayer la vuelta del pediatra, aunque lamentó que cada logro para la localidad cueste “sangre, sudor y lágrimas”. Ahora, adelantan, volverán a la guerra que llevan librando ya cuatro años, conseguir un pediatra fijo para los casi 300 niños de la villa.

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