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Cuenta atrás para la nueva plaza de toros de Oviedo: la redacción del proyecto saldrá a concurso en septiembre

La empresa que resulte encargada del proyecto de reforma del coso tendrá un año para redactar el plan y cobrará cerca de 300.000 euros

Alfredo Canteli (a la izquierda) y Nacho Cuesta, en su última visita a la plaza de toros. |LNE

Otra vuelta al ruedo. El servicio de Infraestructuras que dirige Nacho Cuesta ya tiene listos los pliegos del proyecto de reforma de la plaza de toros. Los documentos, a los que ha tenido acceso LA NUEVA ESPAÑA, plantean las líneas maestras que deberá seguir la empresa encargada de la rehabilitación: recuperar la altura primitiva del coso, incluir una cubierta, aumentar los aforos al máximo legalmente posible, reurbanizar el entorno y diseñar nuevos equipamientos públicos. Además de entenderse con la Dirección General de Patrimonio, que dejó la puerta entreabierta a varias de las demandas municipales a finales del pasado mes de marzo.

Fuentes de Infraestructuras aseguran que irán “muy ágiles” para que los pliegos vean la luz a la vuelta del verano, una vez que el resto de concejalías completen los trámites administrativos oportunos. Entonces, a través de una licitación restringida, el Consistorio terminará eligiendo entre cinco empresas para adjudicar la redacción del proyecto. La firma que finalmente se haga cargo del diseño de la rehabilitación tendrá un plazo de un año para conjugar en un mismo documento las demandas municipales con las líneas rojas regionales. Un rompecabezas que se licitará por algo más de 300.000 euros. Dando por hecho que las cosas no se tuerzan por el camino, las obras para darle una segunda vida al coso de Buenavista empezarían en 2023.

El pleno del Consejo de Patrimonio del Principado de Asturias dio este año por primera vez luz verde a reformar la plaza de toros de Buenavista sin necesidad de rebajar su calificación de Bien de Interés Cultural, aprobada al mismo tiempo que se declaró su clausura. El visto bueno está, no obstante, condicionado a unas limitaciones relacionadas con el aforo que complican el proyecto si el Ayuntamiento pretende llegar, como plantea, a los 5.000 espectadores. Patrimonio considera que es difícil llegar a esa capacidad y sugiere al Consistorio que no plantee cifras “a priori”: que reforme el edificio respetando sus características protegidas y calcule luego el número de espectadores. En los pliegos, de hecho, no se plantean números, pero las intenciones son las que son y se pide a los redactores que consigan la mayor capacidad posible.

Ciertamente, el informe de Patrimonio parece permitir todos los planteamientos del plan municipal: eliminar la grada que no es original y recuperar la altura inicial del edificio con un recrecido, cubrir el coso con una cubierta retráctil y techar las dependencias exteriores anexas en la parte posterior el edificio. Pero los problemas de aforo son, no obstante, un inconveniente importante al que los redactores del proyecto deberán buscar algún tipo de solución si quieren que la reforma permita alojar grandes espectáculos. Patrimonio ya incidió en este problema al abordar el primer aspecto de la propuesta municipal, referida a mantener las gradas y el ruedo originales adecuándolas con nuevos asientos. El Consistorio quiere que esos graderíos originales de Juan Miguel de la Guardia se retoquen mínimamente para ganar en confort.

El problema del aforo, que potencialmente crecerá al recuperar su altura original –perdida en un incendio en 1932–, se traslada a los accesos. En su primer informe, el Consejo de Patrimonio sitúa en los vomitorios el problema principal. El Ayuntamiento pide ensanchar las puertas de entrada y salida, que son las que determinan los aforos por las normativas de seguridad, pero el Consejo pone pegas. La solución más fácil pasa por no tocarlas y calcular la ocupación máxima del edificio en función a los anchos actuales, lo que supondría rebajar el aforo ideal de la plaza en un 40%, según una estimación de fuentes conocedoras del proyecto. Ensanchar “ligeramente”, valora Patrimonio como opción B, sería “excepcional”, “de difícil encaje legal” y podría acabar con “demoliciones innecesarias”. Fuentes regionales apuntan a que podría ser viable mantener la entrada principal y ampliar en parte las laterales. Las obras de reurbanización en el entorno y el visto bueno de Cultura a realizar un sótano podrían posibilitar unas entradas soterradas.

A todo esto deberán dar respuesta los redactores, que también deberán lidiar con el desarrollo del plan de El Cristo.

Un aforo abierto, pero que no debería bajar de los 5.000 espectadores que quiere el gobierno

La plaza de toros de Buenavista, declarada Bien de Interés Cultural al tiempo que el Ayuntamiento la clausurase y solo un año antes de que la declarara en ruinas es, a ojos del teniente de alcalde Nacho Cuesta, “un problema enquistado”. Consciente de que los tiempos administrativos son los que son, el concejal confía en “encauzar en este mandato” un proyecto que califica como “esencial para la ciudad”. En la concejalía de Infraestructuras dan por “desbloqueado” el proyecto. Y es cierto que ningún otro equipo de gobierno había llegado tan lejos en su intención de recuperar la infraestructura, pero para llegar a la orilla queda mucho camino por recorrer. Las mejores herramientas para conseguirlo, creen en el Consistorio, son “la buena sintonía y colaboración plena con la Dirección General de Patrimonio del Principado” que es quien, en última instancia, tiene la llave del proyecto. Y, al margen de las propuestas que puedan aportar los redactores y los beneficios de las soluciones prestacionales para ampliar el aforo, solo la administración regional puede permitir unas obras que den cabida a 5.000 espectadores al tiempo que se cumplan los requisitos de evacuación y seguridad contra incendios. Los pliegos solo piden maximizar el aforo y no dan números, pero Cuesta remarcó ayer que esos 5.000 son el “objetivo mínimo a cumplir”. Con el inicio de la tramitación administrativa del contrato se cumple un hito que, a principios de año, parecía muy lejano. Con un coso vallado por los desprendimientos, el concejal anunció en el último pleno que pronto saldrían los pliegos. Ya están listos. Ahora habrá que licitar y esperar a las ofertas.

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