“La Escuela de Minas lleva años abandonada por la Universidad, con presupuestos cada día más escasos y sin alternativas para darle nuevos horizontes a este grado y a la posible creación de otros compatibles”. La frase figura en las alegaciones que el Ayuntamiento de Oviedo –firmadas por el alcalde Alfredo Canteli– presentó ante el rector de la Universidad, Ignacio Villaverde, para exigir que se frene el traslado de este centro con dirección al campus de Barredo (en Mieres) y para exigir que la Escuela albergue el nuevo grado de Energías Renovables y Sostenibilidad.

El documento también denuncia que la “tal parece que existe una clara persecución contra esta Escuela” por parte del Rector. “La propuesta de llevarla a otro campus no responde a cuestiones racionales sino más bien a otras de carácter personal”, resalta el consistorio. Y cuestiona: “¿Por qué no es viable reinventarse en la sede que ocupa desde hace 63 años y en la que hay 27 laboratorios, con equipamientos prácticamente imposibles de mover, entre otros el de análisis ambiental, único en Asturias, que lleva 25 años en esta Escuela?”.

Ignacio Villaverde había señalado que este argumentario del Ayuntamiento había llegado tarde, fuera de plazo. Aun así, aseguró, que se tuvo en cuenta. A juicio del Consistorio, “para reinventar la Escuela de Minas, el primer paso debería ser crear el grado de Energías Renovables y Sostenibilidad en estas instalaciones y si no se hace es, claramente, porque se quiere mermar la proyección universitaria de Oviedo dado que, al final, se pretende juntar los dos grados en Mieres sin ninguna razón objetiva más que ocupar espacios por una mala planificación en otro campus”. También tira del prestigio de este centro. “La Escuela es un emblema para Oviedo. Es una marca internacional para nuestra ciudad y una seña de identidad para la Universidad que no se puede perder con su traslado a otro campus que, en definitiva, supondría la desaparición de este grado”, afirma el Ayuntamiento.

Las alegaciones presentadas por la junta directiva de la Escuela de Minas, apuntó su director, Francisco Javier Iglesias, fueron en una línea muy simular. Según Villaverde el rectorado solo recibió dos quejas contra esta mudanza. A Iglesias no le salen las cuentas, varios departamentos que forman parte del centro (como el de materiales o el de ingeniería metalúrgica) se habían comprometido a presentar sus propias reclamaciones. Aunque matizó “debe contar más la calidad que la cantidad”. La semana que viene –el miércoles día 6– el claustro de la Universidad (del que forman parte 300 académicos) discutirá, entre otros asuntos, el posible traslado de Minas a Oviedo.