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La zarzuela, un valor cultural y económico para Oviedo

La última edición del Festival de Teatro Lírico Español refuerza la primacía de la ciudad dentro del género en el Norte de España

Ainhoa Arteta, durante la representación de “Katiuska”. Fernando Rodríguez

La XXIX edición del Festival de Teatro Lírico Español de Oviedo, el segundo ciclo de estas características más longevo de nuestro país (solo por detrás de las temporadas del teatro de la Zarzuela), es sin duda uno de los activos culturales más importante del norte de España y, sin embargo, un filón todavía por explotar para la capital del Principado. De febrero a junio se pudo disfrutar de cuatro títulos de abono: "Los Gavilanes", "El rey que rabió", "Katiuska" y "María Moliner", obras que se complementaron con el programa Zarzuela en Off y, ya en junio, una gala lírica.

Al margen de la calidad artística de todas las producciones, que nos evidencia el profundo conocimiento de la profesión por parte de sus organizadores, en Oviedo se dieron cita figuras de primer nivel como Carlos Álvarez, Jorge de León y Rocío Ignacio (en la gala lírica), Ainhoa Arteta, Àngel Òdena, Sofía Esparza o José Bros, ya en la temporada de abono. Nombres del mayor prestigio, títulos populares y cuidadas producciones que se redondearon todavía más con la recuperación histórica de la revista "The Land of Joy", añadiendo si cabe más atractivo a la temporada.

Por supuesto, todo ello se vio reflejado en la taquilla. De acuerdo con la página de venta de entradas de la Fundación Municipal de Cultura, si bien la gala lírica (fuera de abono) y "María Moliner" (ópera española contemporánea) estuvieron en tres cuartas partes del aforo, para los tres primeros títulos de la temporada (y "The Land of Joy") solo restó la zona "general" del Campoamor por vender, registrándose en el espectáculo "Barbián" de Rodrigo Cuevas (en el teatro Filarmónica) un lleno absoluto. Un hecho que nos habla sin duda de la recuperación de los niveles de asistencia previos a la pandemia, todo un hito que aún no se ha logrado en teatros y auditorios punteros en Europa.

Sin duda, estos datos alientan a la ampliación del ciclo a nivel económico para poder ofrecer, en vista del éxito, un mayor número de funciones y la adición de más títulos que permitan rentabilizar el esfuerzo y trabajo que conlleva la programación de estas obras.

Por si esto no fuera motivo suficiente, si echamos un vistazo a las programaciones del presente curso, la apuesta por personal español (bien sea a nivel de la dirección artística o interpretativa) ha sido contundente de principio a fin. Todas las actividades vinculadas a la dirección (musical, escénica, iluminación, vestuario…) han estado desempeñadas por artistas españoles en un 79% pero estas cifras aumentan incluso respecto a los intérpretes donde (excluyendo la gala lírica), el 94% de todos los contratados han sido españoles. Tan solo Martín Nusspaumer (uruguayo), César Méndez (puertorriqueño) y Janeth Zúñiga (mejicana estudiante y residente en Asturias desde hace ya varios años) han tenido el privilegio de forma parte de la temporada de zarzuela sin haber nacido en España. De igual modo, el compromiso del Festival ovetense con los cantantes de la tierrina se hace patente, en las cifras cosechadas durante el presente curso, ya que casi el 40% de los contratados (en concreto el 38%) han nacido en el Principado. Además, no pensemos que éstos quedan relegados a papeles menores, destacando, por ejemplo, Beatriz Díaz y David Menéndez como protagonistas en "The Land of Joy" o Jorge Rodríguez-Norton en "El rey que rabió".

Acompañando a todo ellos, diversos partiquinos y figurantes, todos ellos asturianos. Y cómo no, la orquesta Oviedo Filarmonía que ha mantenido un nivel más que notable y que continúa en estado de gracia desde que su titular, Lucas Macías, comenzara su trabajo al frente de la agrupación de la ciudad. También el coro Capilla Polifónica "Ciudad de Oviedo" ha rendido a gran nivel durante todos los títulos, demostrando una cantera poderosa y fiable en lo musical y en lo escénico.

Motivos sin duda que arrojan luz sobre el poderío artístico y económico al que aspira el Festival que, en su trigésima edición necesitará, tal y como ponen de manifiesto las cifras, una apuesta firme para potenciar sus múltiples virtudes y erigirse como el gran referente cultural del norte de España en materia de teatro lírico español.

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