Oviedo exige al Principado que no paralice más el Martillo de Santa Ana: "Es capital"

"Es difícilmente comprensible que un estudio de impacto ambiental lleve en la mesa de la Consejería casi un año", protesta Nacho Cuesta

Recreación infográfica del proyecto del Martillo visto desde la calle Santa Ana.

Recreación infográfica del proyecto del Martillo visto desde la calle Santa Ana. / Ch. N.

Chus Neira

Chus Neira

Diez días después de que LA NUEVA ESPAÑA revelara que el proyecto del Martillo de Santa Ana llevaba casi un año parado en una mesa de la consejería de Medio Ambiente a la espera de la firma de un supervisor, el plan del Arzobispado para convertir su parcela en el cruce de San Antonio y Mon en una factoría cultural sigue bloqueado por la administración regional. Las dilaciones han llevado al Ayuntamiento de Oviedo a levantar la voz para exigir un movimiento rápido que permita empezar con una tramitación para la que la administración local tiene todo listo.

"Tenemos que denunciar que el compromiso de la administración del Principado con Oviedo", protestó ayer el concejal Nacho Cuesta, "no solo se constata en los presupuestos anuales o en la voluntad de llevar a cabo actuaciones de su competencia, sino también en la agilidad para que aquellos procesos en los que se tienen que pronunciar no se dilaten ‘ad eternum’".

El edil de Planeamiento reclama que el Principado haga lo mismo que el Ayuntamiento cuando se les transmite una prioridad por parte de la administración regional, agilizarlo. "En especial", recalca Cuesta, "en proyectos absolutamente capitales como es el del Martillo de Santa Ana". "Es difícilmente comprensible", señala, "que un estudio de impacto ambiental lleve en la mesa de la Consejería casi un año. Esa corresponsabilidad de las administraciones se tiene que plasmar en hechos".

Según fuentes conocedoras del expediente y de la tramitación del proyecto del Martillo de Santa Ana, el trámite del estudio de impacto ambiental ya ha recibido el visto bueno del departamento que podría poner más pegas, el de Cultura, en tanto que se trata de un proyecto afectado por áreas de especial protección, como son las de la Cámara Santa o el Camino de Santiago. Además, su ubicación, en la zona de los cuatro cantones obliga a respetar la morfología del trazado medieval primitivo de Oviedo, que allí se conserva. Todos estos aspectos han sido solventados y el proyecto ya ha superado esos informes de Cultura. Lo que resta es lo puramente ambiental, algo menor al tratarse de un proyecto urbano.

La desesperación del Arzobispado y el Ayuntamiento de Oviedo es mayor al ser conocedores de que ese último informe ya está finalizado pero no se envía a la administración local porque le falta una firma de dirección general del servicio de Calidad Ambiental.