La cistitis hemorrágica, a raya
La afección es poco común y su síntoma principal es la aparición de sangre en la orina; niños y adultos mayores corren mayor riesgo
El urólogo asturiano Alberto Sánchez Trilla / Cedida a Lne
Alberto S. Trilla
La cistitis hemorrágica es una afección en la que la mucosa vesical se inflama y sangra. Su síntoma fundamental es que aparece sangre en la orina, con la aparición de coágulos y posibilidad de una retención aguda de orina; además origina dolor con la micción y aumento de la frecuencia.
Es poco común y es mas frecuente en pacientes que reciben quimioterapia o radioterapia pélvica. Se observa en infecciones tanto virales como bacterianas: Virus BK (común en pacientes con trasplante de riñón), adenovirus (afecta a personas con el sistema inmunológico débil).
El E. Coli es una causa muy común de cistitis hemorrágica. El Estafilococo Saprophyticus causa un 10%. La inflamación o infección crónica de la vejiga puede predisponer. Los niños y los adultos mayores corren mayor riesgo, y los varones son más susceptibles.
Diagnóstico: primero un buen historial médico y comprobación de los síntomas.
Pruebas de laboratorio: análisis de orina con cultivo y prueba de PCR viral.
Ecografía: muestra los cambios en la pared de la vejiga y la presencia de coágulos.
TAC: proporciona imágenes mas detalladas, si se sospecha un problema mas grave.
Cistoscopia: para ver el interior de la vejiga y RTU para tomar muestras de las zonas sospechosas, estableciendo un diagnostico mucho mas preciso.
Tratamientos
El tratamiento consta de hidratación, analgésicos y en casos severos irrigación de la vejiga y medicación antiviral o antiinfecciosa. Los corticoides o similares pueden ayudar a calmar la irritación de la vejiga.
Terapia intravesical: medicamentos como el alumbre, formalina o acido hialurónico para detener el sangrado.
Oxigenoterapia hiperbárica: en casos persistentes la aplicación de oxígeno bajo presión ayuda a cicatrizar la vejiga dañada.