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Álvaro Faes

al final de la semana

Álvaro Faes

Un San Mateo para despegar

Oviedo necesita la alegría y la actividad de sus fiestas para dejar atrás la depresión de la pandemia

El ardor de los fans de Aitana les jugó una mala pasada el viernes en Avilés a los organizadores de su concierto. Parte del público no respetó la distancia de seguridad y ahora se reparten los toques de atención y tarjetas amarillas. Era un concierto para estar de pie pero también para guardar distancias. Hubo fallos. La falta de costumbre en esta vuelta a la normalidad. En Oviedo no pasará así en San Mateo porque la música será en el Auditorio con todos sentados. Pero tanto lo de Aitana con sus deslices como lo que se intuye en la capital para septiembre viene cargado de aire fresco: entusiasmo, buen rollo, diversión y regreso, poco a poco, a parecernos a lo que un día fuimos. Con precaución y sin volverse locos, pero sin dar pasos atrás.

Un San Mateo para despegar

Las colas en la taquilla y la animada venta online de entradas augura un buen San Mateo. Oviedo se lo merece, la ciudad necesita la alegría de sus fiestas para dejar atrás la depresión pandémica. Vuelve también el teatro tras el silencio obligado el curso pasado. Se agradece el debate, si este o el otro artista habría estado mejor, si este concierto es malo, o quién conoce a aquellos otros, que es lo que solía pasar cada año en las previas, con las discusiones de siempre, porque la programación nunca contenta a todos. La buena notica es precisamente esa, que hay programación.

Y que será una continuación de lo que ha pasado durante el verano, porque Oviedo no ha parado y ha tenido festivales de todo pelaje con el Vesu primero, el Cafca, más familiar, después y el Link, ya a la vuelta de la esquina el próximo fin de semana. Entre medias, conciertos, de clásica pero también actuales, en los ciclos Enclave Pop y Tiempos Nuevos. Y un ocio reposado alternativo, con la iniciativa privada del festival Kuivi en el solar del antiguo instituto de San Lázaro, un atrevimiento que merece como poco el aplauso y el ánimo para futuras iniciativas.

Y ya está ahí San Mateo, a la vuelta de la esquina, con sus conciertos todos sentados y bajo techo, sin desfile el Día de América y con nuevos chiringuitos, pero con una ciudad a la expectativa. No habrá Rincón Cubano, ni Pinón Folixa; ni Guinda ni ninguno de los que han conocido los ovetenses desde 1983. Cambia el modelo hacia un valor a priori seguro, con gestión por parte de hosteleros, que no deja de ser la extensión al resto de escenarios de lo que venían siendo las casetas del Bombé en las últimas ediciones, con buena acogida ciudadana. No han faltado voces de protesta, aunque el alcalde Canteli lo que hace es cumplir una promesa electoral y, como él dice, dar una oportunidad de recuperación a un sector castigado durante la pandemia. La convocatoria ha sido un éxito con casi 170 hosteleros pendientes del sorteo de este martes para las 36 casetas que les corresponden. Las cuatro restantes se las disputarán, también por azar, asociaciones sin ánimo de lucro que operan en la ciudad.

Faltan todavía unas pocas semanas para terminar de perfilar un San Mato que ya se huele en la ciudad. Todavía con arena en las alpargatas, los ovetenses empiezan a regresar y la capital ya suena a San Mateo.

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