08 de marzo de 2013
08.03.2013
La Nueva España

El consumo de embutido y carne roja aumenta la mortalidad, según un macroestudio europeo

El Principado participó en la investigación con el seguimiento, durante dos décadas, de 8.542 asturianos y sus hábitos de vida

08.03.2013 | 00:00
Embutidos en un secadero.

Oviedo, E. G. / Europa Press


Un estudio internacional en el que ha participado la Consejería de Sanidad del Principado que aportó datos de 8.542 asturianos, destaca que el abuso en el consumo de carne roja y, sobre todo, de embutidos puede incrementar el riesgo de muerte prematura por enfermedades cardiovasculares y cáncer.


En el estudio, que acaba de ser publicado en la revista «BioMedCentral (BMC) Medicine», se investigaron durante dos décadas los hábitos de alimentación de casi 450.000 personas sanas en diez países europeos, con edades comprendidas entre los 35 y los 69 años.


Todas las personas fueron entrevistadas entre los años 1992 y 1996 y se les preguntó sobre sus hábitos de vida, entre ellos la dieta, el consumo de tabaco y alcohol y la actividad física. Durante todo este tiempo se realizó un seguimiento de esos hábitos de consumo y estilo de vida, incluyendo el peso y el índice de masa corporal.


A mediados del año 2009 los investigadores habían detectado entre los encuestados 26.344 fallecimientos y, cotejando las muertes con los factores de riesgo, se encontraron con que los grandes consumidores de carne procesada (beicon, salchichas, embutidos, comidas preparadas que contienen carne...) incrementaban un 18% su riesgo de fallecimiento por cada 50g/día de carne procesada que ingirieran.


Los consumidores de carne de pollo no presentaban ese incremento significativo de riesgo vital.


Los investigadores destacan que la reducción del consumo de este tipo de carne procesada a menos de 20 gramos al día podría evitar más del 3,3 por ciento de todas las muertes.


Se piensa que los procesos de salado, curado o ahumado que se utilizan en la elaboración de este tipo de productos conllevan la ingesta de carcinógenos o de sus precursores (hidrocarburos policíclicos aromáticos, aminas heterocíclicas aromáticas, nitrosaminas...). También se señala que este tipo de carne contiene mayor proporción de ácidos grasos saturados y colesterol que la carne fresca, ambos relacionados con el incremento del riesgo cardiovascular.


La encuesta de hábitos fue realizada en Francia, Italia, España, Países Bajos, Reino Unido, Grecia, Alemania, Suecia, Noruega y Dinamarca. Lo que se pretende ahora es mantener el seguimiento de los participantes durante los próximos diez años por lo menos, sin dejar de estudiar el papel de la nutrición y estilo de vida en el desarrollo del cáncer y otras enfermedades crónicas.


La mortalidad también se relacionó con el consumo de carne roja, aunque no de forma tan significativa como con los embutidos. Diferentes investigaciones vienen mostrando desde hace años una asociación entre el consumo moderado de carne roja y carne procesada y la mortalidad como consecuencia de determinadas patologías.


El macroestudio europeo está formulado dentro de la Investigación Prospectiva Europea sobre Cáncer y Nutrición (EPIC, por sus siglas inglés). El mayor consumo de carne roja y carne procesada conlleva, estadísticamente hablando, menor consumo de frutas y verduras. Ese consumo excesivo de carne es más frecuente entre los fumadores y entre la población sin título universitario.


Por sexos, los hombres son sustancialmente más consumidores de carne roja, y además tienen mayor tendencia al consumo de alcohol, algo que no coincide con las mujeres consumidoras de este tipo de carne. Los hábitos, sin embargo, cambian radicalmente cuando hablamos de los grandes consumidores de carne de ave, sobre todo pollo (por encima de los 80 gramos al día), que son mucho más frecuentadores de frutas y verduras.

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