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Nuno Coelho: “Las sinfonías de Bruckner son como el Everest"

El portugués dirige por tercera vez a la OSPA: “Ya hay confianza e intimidad con los músicos”

Nuno Coelho, ayer, en la plaza de la Gesta de Oviedo. | Luisma Murias

Nuno Coelho, ayer, en la plaza de la Gesta de Oviedo. | Luisma Murias

Es la tercera vez que el director portugués Nuno Coelho se pone al frente de la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias (OSPA) y dice que ahora los ensayos son “más divertidos” debido a la “confianza e intimidad” que hay entre los músicos y el maestro. Eso facilita el trabajo de cara al concierto que ofrecerán mañana, jueves, en Gijón (teatro Jovellanos. 19.30 horas) y el viernes en Oviedo (auditorio Príncipe Felipe. 19.00 horas) dentro del programa “Primavera II” de la sinfónica asturiana, que cuenta con el patrocinio de LA NUEVA ESPAÑA. Coelho dirigirá a la orquesta, que tendrá como solista a la violinista japonesa Akiko Suwanai.

El repertorio que interpretarán se compone del “Concierto para violín” de Ligeti, y de la “Sinfonía número 6 en la mayor” de Bruckner, dos obras de una complejidad considerable. La pieza de Bruckner es para Coelho “como todas sus sinfonías, una cima, el Everest de las sinfonías”; el concierto de Ligeti es “un desafío” para el director, pero también para los músicos de la orquesta y para la solista. “Cada instrumentista tiene un instrumento raro”, afirma Coelho, que explica que “los vientos tienen que tocar ocarinas y flautas, los percusionistas tienen una montaña de instrumentos y los violines y las violas están un poco desafinados en comparación con el resto de la orquesta”. Esto compone “un mundo de sonidos muy diferentes” que no siempre se tiene la ocasión de escuchar.

El portugués dirigió por primera vez a la OSPA en 2019 después de recibir el primer premio del prestigioso concurso internacional de dirección de Cadaqués. El galardón supuso un cambio en su vida porque “viene acompañado de un montón de compromisos para dirigir orquestas en todo el mundo”. Esto le supuso “crecer como músico y como director”, afirma, porque tiene claro que “un director sin orquesta no es un director”.

Regresa a Oviedo, donde asegura que se encuentra muy cómodo, en plena pandemia, una situación que ha llevado a los músicos “a programar en un mes lo que antes hacían a dos o tres años vista”.

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