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La junta rectora de la OSPA se reúne hoy para elegir al nuevo director titular

Alrededor de 25 candidatos se presentaron al puesto para sustituir a Rossen Milanov, que abandonó la orquesta en el verano de 2019

David Reiland y la soprano Anne Schwanewilms, en el concierto “Cleopatra revisitada” con la OSPA. | L. M.

La Orquesta Sinfónica del Principado (OSPA) podría tener hoy mismo, más de dos años y medio después de la salida de Rossen Milanov, un nuevo director titular. La junta rectora de la formación ha sido convocada a una reunión en el Auditorio Príncipe Felipe, a partir de las 10.00 horas, con un único punto en el orden del día: “Director titular”. Tanto en la junta rectora como en la propia orquesta se espera que en esta reunión se anuncie por fin la persona elegida por la comisión creada ex profeso para seleccionar al nuevo titular de la formación, tras un proceso que ha durado más de dos meses y al que se presentaron, según diversas fuentes, alrededor de 25 candidatos.

Todo el proceso de selección se ha llevado con un gran hermetismo por parte de la OSPA, de tal manera que ni siquiera los músicos de la orquesta conocían los nombres de los directores que habían presentado su candidatura al concurso. No obstante, en las últimas semanas había trascendido que, tras varias cribas, el número de candidatos había quedado reducida a tres, e incluso en los ambientes melómanos se apuntó a un favorito: el belga David Reiland. Un director que tendría el visto bueno de gran parte de los músicos y que, curiosamente, dirigió a la OSPA el pasado febrero, en el concierto “Vivan los clásicos” y en el programa “Cleopatra revisitada”, que se presentó en Oviedo y Gijón. La decisión final del comité, en todo caso, no se conocerá antes de que se notifique la elección a la junta rectora, donde el proceso de selección ha provocado momentos de tensión.

En un primer momento, aún en 2019, la OSPA anunció un proceso de selección por invitación, para lo cual pretendía llamar a diferentes directores para que ejerciesen de invitados en el programa de abono de la orquesta. De entre todos ellos saldría el nuevo titular, que habría de ser elegido por una comisión de expertos.

La pandemia alteró de forma radical las intenciones de la orquesta, que no pudo articular el programa de invitaciones que había previsto, aunque posteriormente se dio otra circunstancia que determinó un cambio radical en el sistema de selección. Lo que pasó –según el relato del director general de Cultura y Patrimonio, Pablo León Gasalla– es que en paralelo al proceso de selección del nuevo director titula de la OSPA, la Consejería de Cultura estaba también inmersa en la elección del nuevo director gerente de Laboral Centro de Arte. En ese caso, desde Función Pública se manifestaron ciertas exigencias para cumplir con la legislación, que básicamente pasaban por elegir al responsable del equipamiento gijonés en un concurso abierto en régimen de concurrencia competitiva. Según explicó León Gasalla el pasado febrero, en la consejería entendieron que la elección del titular de la OSPA debía regirse por los mismos criterios, por lo que decidieron modificar la naturaleza del concurso. De hecho, la plaza de director de la orquesta se convocó en pleno proceso de selección del responsable de Laboral Centro de Arte.

Las tensiones, en cualquier caso, no tardaron en aflorar en la junta rectora. La elección de la comisión que debía seleccionar al nuevo titular marcó las primeras fricciones. El 11 de octubre del pasado año, en una reunión en la que se debatió la composición de la comisión, un miembro de la junta, María José Suárez, mostró su desacuerdo con la inclusión de un crítico musical con reconocidos vínculos de amistad con la gerente, Ana Mateo. Según recoge el acta de la sesión, al que ha tenido acceso este periódico, Suárez propuso en su lugar al padre de la Musicología en España, Emilio Casares. “La gerente no lo ve y propone a Ramón Avello”, recoge el acta. Finalmente, Avello acabó completando una comisión en la que también figuraban la propia Ana Mateo, la consejera Berta Piñán, la musicóloga María Sanhuesa y dos músicos de la OSPA, Juan Ferriol y Steven Wright.

El segundo punto de fricción se produjo a raíz de la redacción definitiva de las bases. El pasado 1 de marzo, en una tensa reunión de la junta rectora, varios miembros afearon a la consejera y a la gerente que no se les hubiesen mostrado las bases definitivas antes de su publicación en el Boletín Oficial del Principado (BOPA). “Se nos olvidó”, se excusó la gerente, que el 9 de diciembre anterior se había comprometido, como reflejan también las actas de aquella reunión, a presentar las bases definitivas a la junta rectora antes de su publicación.

En el seno de la orquesta, el proceso de selección también ha generado malestar. Hace varias semanas, se entregó a los músicos un cuestionario con 74 nombres de directores, con el objeto de que votasen por sus cinco preferencias, otorgando diferentes puntos (de uno a cinco) en función de a quién preferían. El procedimiento debía servir para orientar la votación de los representantes de los músicos, pero si bien a una parte de los músicos se mostró conforme, otra parte, no menor, mostró su disconformidad al entender que era “oscurantista” (ya que solo un tercio de los directores del listado habría presentado realmente candidatura) y que solo serviría como coartada para justificar una implicación de la orquesta en la elección final.

El nuevo director de la OSPA firmará un contrato de alta dirección por tres años, prorrogables previo acuerdo entre ambas partes, y se le exige un mínimo de seis semanas presenciales con la orquesta. Percibirá un sueldo base a convenir “según la valía del candidato”, partiendo de un sueldo base de 50.000 euros brutos. Cuando abandonó la OSPA, en 2019, Rossen Milanov tenía el sueldo de alta dirección más alto del Principado, a razón de 95.000 euros brutos al año.

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