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El amor prohibido de "Norma" toma el Campoamor

La ópera de Bellini convence al público ovetense, que ovaciona a la soprano Francesca Sassu por su interpretación del aria "Casta Diva"

El plantel de «Norma», con el director musical, Renato Balsadonna, en el centro, saluda al público, ayer, al final de la primera representación de la ópera en el Campoamor. | | IRMA COLLÍN

El amor prohibido de la sacerdotisa gala Norma y el procónsul romano Pollione, el eje sobre el que pivota la "Norma" de Vincenzo Bellini, conquistó anoche el teatro Campoamor, en el estreno de obra, segundo título de la Temporada de Ópera. El espectacular montaje, producido por la Asociación de Amigos Canarios de la Ópera, convenció al público asturiano, que sin embargo dedicó sus mayores aplausos a su director musical, Renato Balsadonna, que recogió la cosecha sembrada junto a una entonada Oviedo Filarmonía (OFIL), y a sus intérpretes principales: Francesca Sassu, José Bros y Giacomo Prestia, los más aplaudidos de la función junto a los dos niños que encarnan los roles de la pareja protagonista.

La noche empezó bien, con una muy buena entrada, en lo que era el colofón de una jornada redonda para la Fundación Ópera de Oviedo, que unas pocas horas antes descubrió, con satisfacción, que el Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (INAEM) había, por fin, recompensado la elevada calidad de la temporada ovetense incrementando su aportación anual hasta el medio millón de euros. En el Campoamor, no pocos se acordaron de la reciente visita del director general del INAEM, Joan Francesc Marco, que asistió en Oviedo a la representación de "La dama del alba".

Francesca Sassu (Norma), de la mano de José Bros (Pollione), se enfrenta a Oroveso (Giacomo Prestia) y el resto de druidas en el cuadro final de «Norma», en el Campoamor. | Iván Martínez

Los augurios eran excelentes, y se cumplieron nada más comenzar la función, aunque antes retornase el pateo a la locución en lengua asturiana. La OFIL dejó claro, ya en la Obertura, que el listón de esta ópera estaba muy alto, y al alzarse el telón, el espectacular montaje de Mario Pontiggia transportó a los espectadores dos mil años atrás, a esa Galia ocupada por los romanos en la que una sacerdotisa gala y un procónsul romano desafían las normas establecidas, antes de que la aparición de otra mujer aboque a la pareja a la tragedia.

Los intérpretes hicieron el resto, y el público aplaudió con ánimo desde los primeros compases. Sobre todo, en el primer acto, a una Francesca Sassu que echó el resto en el conocidísimo aria "Casta Diva", que arrancó una ovación al público. Bros, Prestia y Paola Gardina, una sólida Adalgisa, rayaron a gran altura, y en el segundo acto se sumó con fuerza el coro Intermezzo, el titular de la Ópera de Oviedo, que protagonizó momentos de gran calidad y se ganó, también, el aplauso de un público agradecido.

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