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Rosa María Calaf Escritora, ponente en una jornada de la Codopa e invitada al Congreso de Escritores de Gijón

"Mi caballo de batalla es el periodismo local, para mí es el más importante"

"Los nuevos lenguajes de los audiolibros y los e-books son avances, solo hay que usarlos con responsabilidad y alfabetizar al ciudadano"

Rosa María Calaf, ayer, en la plaza de Jovellanos de Gijón. | Ángel González

La periodista Rosa María Calaf (Barcelona, 1945), histórica reportera de Televisión Española, está de visita en Gijón con una agenda apretada. Ayer, intervino en un acto de la Coordinadora de ONG del Principado (Codopa) y, a partir de mañana, es una de las invitadas de honor del Congreso de Escritores de Gijón organizada por la Asociación de Escritores Noveles. Defiende apostar por el periodismo local y por formatos de historias periodísticas más literarias.

–Participa en una ponencia con la Codopa y es una de las invitadas de honor al Congreso de Escritores de Gijón, pero...

–Pero sin haber publicado libros, ya (ríe). Y eso que, curiosamente, no me puedo quejar, porque creo que casi todas las editoriales me han ofrecido la posibilidad de escribir un libro. Siempre lo he rechazado, pero no por divismo, sino porque me da mucho pudor, porque sé que soy periodista, pero no sé si soy escritora. Y, también, porque para eso me tendría que parar, y yo ahora quiero aprovechar el tiempo que me quede –porque ya tengo 77 años– para poder seguir viajando.

–Participa en una mesa sobre periodismo narrativo, ¿por qué?

–Creo que tiene una importancia extraordinaria para la información. Y que, lamentablemente, cada vez tiene menos espacios en los medios convencionales. En la red tiene espacio, pero hay que saber buscarlo, y lo que falla es que no se enseña a saber buscar y, sobre todo, que no se enseña a leer. Porque esta presión por la brevedad y la inmediatez las personas más jóvenes –y por jóvenes quiero decir gente por debajo de los 40– no aprenden la importancia de la lectura reposada.

–El periodismo literario no es un género con demasiada presencia en España. Como lectores, quizás miramos más hacia Latinoamérica.

–Es curioso eso, sí. Porque aquí ha habido y hay grandes cronistas. Quizás lo que fallaron fueron los medios convencionales para darles espacio y se creó una pescadilla que se muerde la cola: una vez que deshabitúas al lector, es muy difícil volverlo a atrapar, así que se apuesta poco por estos contenidos, por si no se leen. Y Latinoamérica sí tomó ese testigo de las crónicas del mundo anglosajón. Ahora bien, yo soy optimista por naturaleza, así que cuando hablamos de medios convencionales, que es hablar de papel, creo que se va a consolidar como un espacio más de la reflexión y del análisis y que se deshará un poco de la primera línea informativa de internet.

–Con casos como "Fariña" se demostró que una historia periodística puede ser un libro, un podcast, una serie. ¿Eso ayuda a captar lectores?

–Sin duda. Yo lo último que soy es tecnófoba. Lo que pasa es que debemos usar la tecnología para mejorar los contenidos, no supeditar los contenidos a la tecnología. No porque tengamos una tecnología que nos permita llegar rápido tenemos que difundir cualquier cosa.

–Entonces, no ve en los audiolibros y e-books un enemigo, ¿no?

–¡Para nada! Pero sí hay que trabajar por la alfabetización del ciudadano para que sepa utilizar esos nuevos lenguajes. Entiendo el temor de algunos escritores de que esto banalice o cree confusiones, pero son avances; solo hay que usarlos con responsabilidad.

–El congreso en el que participa apuesta por autores locales. ¿Lo defiende?

–¡Sí! Es fundamental. Porque lo que no se cuenta y no se ve no existe. Y esa tendencia a lo fácil, que sería llenar todo esto con escritores ya conocidos, pero es que ese conocido fue desconocido en algún momento (ríe). Yo eso lo defiendo siempre, lo digo siempre, porque mi caballo de batalla es el periodismo local. Para mí es el más importante, porque todo empieza siendo local, y también el más difícil, porque es el que tiene que estar contando la realidad viviéndola desde dentro y sin poder marcharse, con las presiones que eso implica. Que uno de internacional se va del sitio y ya está. Entonces, igual que defiendo absolutamente el periodismo local, en la literatura me pasa lo mismo. Es importante que cada entorno aúpe a los suyos.

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