07 de mayo de 2017
07.05.2017
Por libre

El descenso habrá de esperar

Más allá de la victoria lograda por el Sporting frente a Las Palmas y de cómo se produjo, el valor de los tres puntos dependerá de lo que sean capaces de obtener en Butarque

07.05.2017 | 17:14
El descenso habrá de esperar

He dudado hasta el último momento entre escribir hoy este comentario o si dejarlo hasta que conozcamos el resultado del partido que habrá de medir al Leganés frente al Betis. Porque más allá de la victoria lograda por el Sporting frente a Las Palmas y de cómo se produjo (de forma penosa y en absoluto brillante), la realidad es que el valor de los tres puntos conseguidos frente a los canarios, dependerá ´muy pero que muy mucho´, de lo que sean capaces de obtener en Butarque nuestros hermanos béticos. Un Betis que todo sea dicho, no atraviesa por un buen momento y que además, llegará a Leganés habiendo disfrutado de unos días de descanso con motivo de la Feria de Abril. No parece que sea la mejor forma de preparar un partido, pero tampoco podemos exigirle a los verdiblancos que vengan a salvarnos todos los años el pellejo. Bastantes veces lo han hecho ya y pase lo que pase este lunes, nuestro agradecimiento debería seguir siendo el mismo.

En el peor de los casos posibles, una victoria de los pepineros, si bien no nos enviaría matemáticamente a Segunda, nos obligaría a vencer los dos partidos que nos restan por disputar y esperar a que el Leganés por su parte, perdiera ambos. Complicado no, lo siguiente; pero imposible, tampoco. Lo mismo que no es imposible que el Depor acabe por meterse de lleno en problemas (lástima -para nosotros- ese último partido en casa frente a Las Palmas). En el fútbol hemos visto de todo. Sobre todo los que por ver, hasta vimos en su día a un Sporting pelear por la Liga y la Copa y disfrutando de las competiciones europeas. Pero eso es otra historia, nunca mejor dicho.

En la historia que nos toca vivir ahora (sería más correcto decir ´sufrir´), se había anunciado para dos horas antes del partido, una concentración en protesta contra el actual Consejo, centrada como es habitual en la figura de su máximo accionista. No se puede decir que la manifestación fuera un rotundo éxito en cuanto a presencia de aficionados, pero en ningún caso esto le resta un ápice de representatividad sobre la opinión mayoritaria del sportinguismo, como pudo comprobarse posteriormente en la pañolada que se produjo ya comenzado el partido, durante el olvidado esta temporada, minuto cinco y que fue secundada por una amplia mayoría de los presentes en el estadio.

Justo antes de que saltaran los jugadores al campo y de que sonara por megafonía nuestro himno, lo que se pudo escuchar fue The Show Must Go On ('El Espectáculo Debe Continuar'), canción que como es bien sabido, compusiera e interpretara el gran Freddie Mercury, cuando el líder de Queen era el primero en conocer la inmediatez de su fatal destino. Puede que el Sporting pueda todavía poner remedio a ese destino también fatal al que parece estar abocado; sin embargo para ello, no cabe duda de que deberá ofrecer un mejor espectáculo del que mostró frente al equipo de Quique Setién. Pero al menos, con la victoria el telón aún no ha caído y el descenso, por el momento, habrá de esperar.

Sobre el once por el que Rubi decidió apostar, nadie que hubiera leído los nombres que lo componían, se hubiese imaginado la estrambótica posición que Carlos Castro ocupó en el campo. Ver al de Ujo como interior derecha resultó tan extraño como ineficaz. Trató de disculparse Rubi al respecto en la posterior rueda de prensa, diciendo que el canterano se había desgastado en exceso en labores defensivas, sin que estas entraran en las tareas que el entrenador le había solicitado desempeñar. Llama la atención que en cuarenta y cinco minutos el de Vilassar de Mar, no tuviera tiempo para rectificar el 'malentendido'. Se supone además que estos experimentos, habrían sido ensayados en los entrenamientos de la semana. Bien parece que no lo suficiente.

Al final, el experimento en cuestión significó un cambio obligado al descanso, al que se llegó con el cero a cero aún en el marcador. Rubi dio entrada al jugador natural para ocupar esa posición: Carmona. ¡Y bendito cambio! Hay jugadores que podrán estar mejor o peor, pero que siempre dan la cara, aun cuando reciban la crítica de la grada. Otros en su lugar se arrugan y esconden. Carmona es de los que no deja de mostrarse, ofrecerse, asumir la responsabilidad y atreverse incluso a pedir el apoyo del público. Y como él, los Isma López, Sergio, Meré y compañía (no es necesario que los cite a todos, pues son de sobra conocidos por el aficionado). Es a estos a los que debemos encomendarnos si todavía confiamos en lograr la permanencia. Del resto, solo podemos esperar fuegos de artificio como mero acompañamiento.

Por intentar ser breve, un resumen del partido podría ser afirmar que fue casi clavado a los que pudimos ver en El Molinón frente al Málaga o al Deportivo. Ese tipo de partido en el que una acción decanta la balanza de un lado o de otro. Quizás incluso en aquellos merecimos mejor suerte de la que frente a Las Palmas finalmente disfrutamos. Por cierto, un inciso: ¿es mala suerte la que hace que Cop falle hasta lo infallable? En todo caso, haría bien el croata en no quejarse tanto sobre el campo y dejar de ejercer cual guardia de tráfico, mostrando continuos aspavientos.

Volviendo al resumen: aun pudiendo haber sido el empate el resultado más justo, como se suele decir, el fútbol es así y en la rula no preguntan, apuntan. Primer partido en toda la temporada en el que el Sporting logra dejar su puerta a cero en El Molinón (que se dice pronto) y victoria por la mínima para por lo menos, poder seguir soñando con el 'típico milagro' de todos los años que decía Isma López.

Y poco más se puede decir: que lo mejor fueron los tres puntos y que lo peor fue todo el resto. Si con este fútbol somos capaces de salvarnos, a la Santina pongo por testigo que yo mismo iré caminando hasta Covadonga y subiré de rodillas, todos y cada uno de los escalones que llevan a la Santa Cueva. No se puede jugar peor de lo que se hizo frente a Las Palmas; un equipo el canario, que por momentos parecía que no es que no se jugaran nada, sino que hasta daban la impresión de estar esperando a que llegara la derrota. Solo faltó que Halilovic, quien saltó al campo en medio de una ovación del respetable, hubiese tenido que introducir el balón en su propia portería. Para que luego digan del Villarreal de la temporada pasada.


Post Scriptum: hay viajes programados con semanas de antelación y viajes que se programan el día antes. ¿De qué clase de viaje estaríamos hablando en el caso del que impidió al Presidente del Real Sporting (Sociedad Anónima Deportiva para desgracia de todos los sportinguistas) acudir al palco, evitando así el "reconocimiento" de la afición?

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook