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La afición del Sporting ya hace cola para animar en Valladolid: “Puede más el corazón que la cabeza"

“Que no nos hagan solo pasar frío”, piden los sportinguistas con entrada para Zorrilla, esperanzados con ver la reacción definitiva

Por la izquierda, Rosario Hernández, Alejandro González y Óscar Mata, con sus entradas en El Molinón. JUAN PLAZA

Unos van en familia. Otros lo harán como parte de un fin de semana lejos de Asturias. Todos cogerán carretera y manta con la esperanza de ver en Valladolid a un Sporting de Gijón ganador. Varias decenas de aficionados se dieron cita ayer en las taquillas de El Molinón apenas cuatro horas después de que el club anunciara la puesta a la venta de 500 localidades para la visita a Zorrilla –continuarán a la venta hasta el miércoles, solo para abonados, con un máximo de dos por persona presentandos dos carnés–. “Tira más el corazón que la cabeza. Que no nos hagan solo pasar frío”, asumió la mayoría, esperanzada con ver la reacción definitiva del equipo ante uno de los favoritos al ascenso.

Un momento de las colas en las taquillas de El Molinón. | Juan Plaza

“Estamos a tiempo de remontar”, comenta, con voz serena, Alejandro González. Él, miembro de la peña sportinguista Nacho Cases, es uno de los primeros en la cola y también uno de los más optimistas. “Mira el partido del domingo. Parecía que estaba todo perdido, que iba a haber pañolada, destitución del entrenador y.... ¡Remontada! Pues, ¿por qué no puede ser esto un punto de inflexión?”, plantea. Hay alguna mirada suspicaz a su alrededor. No conviene que haya muchas, lo sabe bien Óscar. Se juega quedarse sin viaje.

Óscar Mata, gijonés de 22 años, es uno de los mejores amigos de Marcos González, el hijo de Alejandro. En esta pandilla el plan es el siguiente: varios se reúnen para animar al equipo en Zorrilla y el coche lo pone un sportinguista veterano, Alejandro. “Es que lo veo fastidiado, pero a ver si con el apoyo de la gente vemos algo más de fútbol”, confiesa Óscar Mata, desafiando el optimismo del padre de su amigo, sobre la posibilidad de que al Sporting sea capaz de alcanzar en la segunda vuelta los puestos de promoción. Rosario Hernández les observa con una sonrisa. Ella es la madre de otro de los chavales de la pandilla: otro Óscar, Quiroga. “Va también el padre con ellos”, apunta. Todo queda en familia.

“Nosotros vamos al partido y dormiremos en Palencia”, comenta Pablo Fernández, gijonés de 21 años. “El plan es enganchar allí todo el fin de semana”, añade, a su lado, Alejandro Miranda. “Pensar en alcanzar al sexto... A los sportinguistas nos va la marcha”, confiesa, unos metros más adelante, Adrián González. El estará el viernes noche en Zorrilla. ¿Y el sábado? “A currar”, responde. “Voy por salir un poco de casa y ver si suena la flauta. Mientras no juegue Borja López y sigamos así...”, dice, un poco más adelante, Josefina Alonso, gijonesa y abonada “desde hace más de 20 años”. “Es buena hora para aprovechar luego el fin de semana y la confianza, con el Sporting, hay que tenerla siempre”, concluyen Jenny Iglesias, Néstor Vega y Diego Blanco. Pasión entre los 500 de Zorrilla no faltará.

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