01 de agosto de 2020
01.08.2020
La Nueva España

Detenidos en Cantabria los butroneros que asaltaron dos naves en Gijón en diciembre

Los siete arrestados, serbios residentes en Kosovo y asentados en Leganés, cometieron 56 robos en el norte de España, dos de ellos en Langreo

31.07.2020 | 23:44
Detenidos en Cantabria los butroneros que asaltaron dos naves en Gijón en diciembre

Una operación policial conjunta de la Guardia Civil, la Policía Nacional, la Policía Foral de Navarra y Ertzaintza se ha saldado con la detención en Cantabria de seis personas que, junto con otra localizada posteriormente, se dedicaban presuntamente al robo en empresas en polígonos industriales a través de butrones. Son los supuestos autores el pasado mes de diciembre de los asaltos a dos naves de una zona industrial de Porceyo, en Gijón, donde provocaron cuantiosos daños. La operación ha permitido esclarecer estos dos robos, y otros dos registrados en Langreo, además de otros 52 en diferentes puntos de España. Provocaron en conjunto daños valorados en más de un millón de euros. Pero las investigaciones continúan con el objetivo de esclarecer otros 46 robos en el País Vasco, en los que los agentes creen que ha participado este grupo criminal. Todos los detenidos son serbios con residencia en Kosovo y asentados en la localidad madrileña de Leganés.

Los delincuentes habían cometido la mayoría de los robos en Navarra (46). Además de los cuatro registrados en Asturias son también supuestos autores de dos asaltos en Vitoria, otros dos en Santander, uno en Orozco (Vizcaya) y otro más en Zaragoza. Los cuerpos policiales que han protagonizado la operación detectaron que en los últimos meses se había registrado un notable incremento de robos con fuerza y, más concretamente, de los cometidos mediante butrones. Al detectar que los robos por ese procedimiento estaban afectando a varias provincias del norte de España, se inició una investigación conjunta denominada "Romina-Roca-Gastadores-Salto".

La forma de actuar era muy similar en todos los robos. Los ladrones actuaban de forma itinerante y se desplazaban por España con el propósito de robar en determinados núcleos urbanos durante un corto periodo de tiempo. Una vez cometidos los asaltos y ante la alarma social, se trasladaban a otros municipios.

Cometían los robos, principalmente, durante los meses comprendidos entre febrero y abril, así como en noviembre y diciembre. Abandonaban España y regresaban a Kosovo en las épocas estivales, donde invertían en bienes muebles e inmuebles los cuantiosos beneficios de los robos.

Para cometer los delitos, fijaban y estudiaban un objetivo, distribuyendo las tareas de los integrantes de la banda durante el asalto. Utilizaban varios vehículos, entre ellos un coche "lanzadera" y otro con el que se desplazaban durante el robo y la huida, tras el vehículo de vigilancia.

Una vez en las inmediaciones de su objetivo, inutilizaban los sistemas de seguridad, realizaban un butrón para acceder al interior de los locales, robaban en algunos casos en empresas colindantes con la práctica de sucesivos butrones, y ocasionaban cuantiosos daños.

Utilizaban varias y sofisticadas medidas de seguridad enfocadas a eludir la acción policial, como identidades falsas, inhibidores de frecuencia o el citado vehículo lanzadera, entre otras. El análisis de las comunicaciones entre ellos determinó que formaban un grupo criminal de al menos siete hombres. Tras averiguar que se iban a desplazar desde Leganés hasta Cantabria para realizar labores de vigilancia de objetivos, se implementó un dispositivo de vigilancia y seguimiento compuesto por agentes de paisano y uniformados.

Pese a las numerosas medidas de seguridad adoptadas por los delincuentes, fueron interceptados en las inmediaciones de Torrelavega. Los seis detenidos fueron trasladados a la Comandancia de la Guardia Civil de Santander. Tras realizar cinco registros en Madrid y Leganés se localizó a una séptima persona a la que se imputan los mismos hechos.

Las fuerzas del orden calculan que el perjuicio económico a las víctimas de los robos ronda los 100.000 euros, a lo que habría que sumar los daños en los establecimientos, que podrían llegar al millón de euros. La operación está siendo supervisada por el Juzgado de Instrucción número 5 de Pamplona. Los agentes se incautaron de 3.955 euros en efectivo, dos vehículos y numerosas herramientas y efectos utilizados durante los robos, como radiales, discos para radiales, martillos percutores, varios radioteléfonos, cuerdas, guantes, bufandas y varios radio teléfonos.

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