El príncipe Felipe, esposo de la reina Isabel II de Inglaterra, se unió ayer al resto de la familia real para asistir al tradicional servicio religioso de Año Nuevo después de haber pasado hospitalizado parte de las Navidades.

El duque de Edimburgo, de 90 años, acudió a pie ayer por la mañana a la misa celebrada en la iglesia de Sandringham (en Norfolk), cinco días después de haber recibido el alta médica tras estar cuatro noches ingresado en el hospital Papworth de Cambridge, donde se sometió a una angioplastia.

El marido de Isabel II tuvo que ser ingresado de urgencia el 23 de diciembre al sentir dolores en el pecho y esa misma noche fue sometido a una angioplastia para desbloquear una arteria coronaria.

Unas 300 personas aguardaron ayer la llegada en coche de la soberana británica a la iglesia en un Bentley mientras que su esposo optaba por acudir a este servicio dando un paseo desde su residencia de Sandringham, el tradicional refugio navideño de la familia real, situada a unos 400 metros.

El ingreso en el hospital obligó al duque de Edimburgo a perderse el pasado 26 de diciembre, jornada festiva del «Boxing Day», la tradicional cacería que él mismo organiza cada año. Felipe de Mountbatten, que nació en la isla griega de Corfú el 10 de junio de 1921, es el consorte más longevo en la historia de la monarquía británica.