03 de diciembre de 2018
03.12.2018

La España vieja, moda asturiana

David Rodríguez, con una colección inspirada en "La casa de Bernarda Alba", gana el Certamen de jóvenes diseñadores

03.12.2018 | 01:39
A la izquierda y a la derecha, modelos con prendas de la colección "Golden Guards", de Paloma Fiaño. En el centro, una modelo con un vestido de la colección "Volvorella", de María Castropol.

"Si no gano hoy y luego repito en la fase nacional, no creo que vuelva a presentar una colección para concurso. Se necesita una inversión económica importante y mis padres ya me han cortado el grifo". Éste era el testimonio de la carbayona Clara Sampedro antes de su participación ayer en el XII Certamen de jóvenes diseñadores de Asturias, que se celebró en la localidad llanerense de Pruvia. Finalmente, el luanquín David Rodríguez, único hombre participante, fue coronado vencedor.

Las promesas del diseño de moda en Asturias se jugaban mucho en el intento. En concreto, participar en el concurso a nivel nacional que se celebrará en Madrid. Lo que incrementa exponencialmente sus opciones de darse a conocer en el mundillo.

El desfile lo abrió María Castropol. Su colección "Volvorella" trató de reflejar "la libertad, la elegancia y la fuerza de las aves exóticas". A continuación fue el turno de Paloma Fiaño, que diseñó sus atuendos basándose en el uniforme militar del Ejército inglés durante la época victoriana.

Tras una marcha militar en toda regla, llegó la propuesta más agresiva del día. Titulada "No me digas que me quieres", "trata el tema de los trastornos mentales más graves", explica su autora, Laura García, que busca crear "un ambiente clandestino propio de los psiquiátricos de principios del siglo XX".

Saliendo de la locura, las pinturas de Joaquín Sorolla se desplegaron en forma de vestidos sobre las tablas. "Reliquias de Clotilde", la colección diseñada por Gabriel Rose, bebe directamente de las obras del pintor valenciano, llevando el mar, la arena y la figura femenina a los tejidos.

Covadonga Ramos tiró de referencias al Carnaval de Venecia en sus vestidos, justo antes de que David Rodríguez, a la postre vencedor, entrara en escena. La propuesta de Rodríguez suponía un regreso a la vieja España, la de "La casa de Bernarda Alba", con diseños que "reflejan el papel que desempeñan las manolas, las plañideras y las viudas en la forma tan especial de llorar a los muertos en aquel tiempo".

Como Fiaño, Sampedro también hizo uso de referentes británicos, vistiendo de James Bond a las chicas Bond. "Usamos los patrones de vestimenta masculina en la mujer", comenta Sampedro sobre su colección, llamada "Tracy", como el único amor verdadero del icónico personaje de Ian Fleming.

Al término, el luto mutó en alegría para Rodríguez, que tendrá su oportunidad en Madrid. Mientras, el resto seguirán peleando por marcar tendencia algún día.

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