26 de enero de 2019
26.01.2019

El juego de la moda, entre lazos y volantes

La pasarela madrileña arranca su 69.ª edición con la reivindicación de un mundo sin filtros de Ana Locking y el homenaje más bello a la diversidad de España de Juan Duyos

26.01.2019 | 00:06

El año 2019 será con lazos o no será. Así lo ha confirmado la primera jornada de la Mercedes-Benz Fashion Week de Madrid, ex Cibeles. Tanto los diseñadores que han presentado su colección para el próximo invierno como los que han apostado por el "see now, buy now" (ver y comprar al momento) mostrando su colección de primavera -como hizo Roberto Verino- incluyeron en su propuesta lazos de terciopelo en la cintura, de seda para atar las camisas en el cuello o creando una lazada con el propio cinturón. También han sucumbido a los volantes -en mangas, faldas, vestidos?-, a los escotes barco y bañera, a los cuellos ligeramente subidos, al estampado floral, a los brillos y al encaje, para confirmar que en el invierno también se puede enseñar.

Tras la presentación de Oteyza en el Palacio Real, con sus impecables capas españolas, el foco de la moda se trasladó a la Feria de Madrid, sorteando huelgas de taxis y avalanchas en el transporte público. La madrileña Ana Locking fue la encargada de abrir la jornada. Cogiendo como punto de partida la figura de Kaspar Hauser, uno de los personajes más enigmáticos de la Europa del siglo XIX, la diseñadora presentó una colección que habla de la falta de comunicación, la ausencia de referentes y la privación de libertad?, en definitiva, la involución espiritual de la sociedad actual.

Así, las máscaras cubren las caras de los modelos que visten pantalones de efecto serpiente, monos cortos tipo corsé de terciopelo azul marino, trajes de cuadros y raya diplomática, vestidos de cuello barco plagados de transparencias y volantes en color negro, jerséis de punto de largo XL con faldas de tejido efecto red, vestidos vaporosos de efecto metalizado y monos color nude, pegados al cuerpo como una segunda piel, con letras en lentejuelas. Una clara representación de esa necesidad de hablar sin miedo, de volver al mundo real, de poder mostrarse sin filtros. También de máscaras ha tirado Ágatha Ruiz de la Prada, pero en su caso en forma de corazón en la boca de las modelos. La diseñadora se ha inspirado en el mundo del cómic para crear cazadoras perfecto efecto metalizado con bocadillos de tebeo con su nombre y el de su hija, Cósima -que por primera vez salió con su madre a saludar, dejando claro que cada vez tiene más peso dentro de la firma-; jerséis de rombos multicolor, plataformas de suela XL arco iris y piezas con volúmenes redondeados al más puro estilo años 80. A juego con la banda sonora del desfile, que incluyó temazos de la movida como: "Groenlandia", de "Zombies"; "Por las noches", de "Los Ronaldos"; "Enamorado de la moda juvenil", de "Radio Futura", y "Dime que me quieres", de "Tequila".

Las flores y el negro fueron las claves del desfile de The Second Skin Co. Muy conscientes de que el cóctel es su fuerte, crearon vestidos hasta el tobillo y conjuntos de top y pantalón aptos para las fiestas más glamurosas. El glitter también volvió a su propuesta. Esta vez en versión naranja, tanto en vestido como en traje chaqueta. Y todo combinado con sandalias y botines realizados en encaje de otras colecciones. Esencia pura de la marca.

Hannibal Laguna se rindió a las camisas con juegos de transparencias, puños XL y lazadas en el cuello, a los vestidos vaporosos de estampado de cebra, los volantes por todas partes, los hombros al descubierto, las flores de pedrería sobre tul color piel y los pantalones de pinza de cintura alta combinados con cuerpos con plumas. Roberto Verino envuelve la primavera que está a punto de llegar en el lujo egipcio. Una paleta que va del beige al dorado, pasado por los rosas empolvados, los amarillos, los violetas y el azul. El lino efecto denim se combina con bolsos bandolera con correas trenzadas; el tul se cubre de paillettes y los encajes hacen efectos tornasolados. Luxury total. La pasarela cerró por todo lo alto con Juan Duyos y su "España. Capítulo I". Con dos mesas inmensas en el centro de la pasarela -demostrando que aquí todo se celebra alrededor de una-, recreó la paleta de colores del país de principio a fin. Del negro azabache de Asturias al estampado de flores multicolor de un patio andaluz. Volantes, terciopelos, lamé, lentejuelas y juegos de transparencias que rinden homenaje a la diversidad y belleza española como sólo él sabe hacer. Feminidad, elegancia y artesanía se sentaron a su mesa, en la que todos los asistentes soñaban con estar.

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