La Sanidad en el oriente de Asturias

06.04.2008 | 03:58

Es ésta una carta de desesperación. De la desesperación del que tiene el convencimiento de defender una causa justa y se siente ignorado. Formo parte de un colectivo de trabajadores del Hospital Comarcal del Oriente de Asturias, también llamado Grande Covián, que está llevando a cabo una lucha numantina contra los responsables de Salud del Principado, que se obstinan por mantener un sistema de fundación privada para este hospital, cabecera del área sanitaria, único en la región, y que se ha traducido en una insuficiente dotación técnica, humana y presupuestaria que nos aleja cada día más del resto de los hospitales de nuestra comunidad. Nuestros pacientes no pueden disfrutar del acceso a múltiples tratamientos que son de uso común en otros hospitales similares al nuestro en esta misma Comunidad Autónoma, y en una época de lucha contra las listas de espera se cercena nuestra posibilidad para reducirla al tener limitada, por contrato, nuestra capacidad asistencial. En una España que pretende situarse en el pelotón de cabeza de las naciones más desarrolladas no se puede consentir que dos ciudadanos iguales en obligaciones, residentes en la misma comunidad autónoma, tengan distinto acceso a un servicio básico como es la Sanidad. Me niego a creer que un Gobierno que se dice progresista y socialista consienta, ampare o fomente semejante desfachatez. Es doloroso de por sí observar la gran diferencia del grado de cobertura sanitaria entre las distintas comunidades autónomas, pero sufrir esta discriminación dentro de la misma región resulta absolutamente intolerable.
Ni siquiera los más acérrimos detractores de nuestra causa han sido capaces de negar la justicia de lo que reclamamos. Porque es de justicia social pedir cosas que, en otros ámbitos, podrían parecer tan loables como más auxiliares, enfermeras, una mayor área de hospitalización, un área materno-infantil, un gimnasio para rehabilitación, o el respeto a la máxima «mismo trabajo, misma consideración», pero que son, para nosotros, una barrera infranqueable. Y todas las resoluciones judiciales de la Junta General del Principado, informes jurídicos, promesas electorales, etcétera, que, básicamente pasan por la integración en la red sanitaria pública y que han resultado indefectiblemente favorables a nuestra causa, han sido sistemáticamente ignorados.
Por estos motivos nos hemos visto abocados a la dolorosa decisión de mantener una huelga en la que, para nuestra desgracia, se perjudica sobre todo, a los mismos que, por nuestro honor, hemos jurado cuidar.
Las autoridades han acumulado una larga serie de felonías, que van desde la persecución sindical y el esquirolaje externo, al secuestro profesional y a la extorsión individual, hechos todos ellos fácilmente comprobables a poco que se revisen las hemerotecas de los distintos medios de comunicación de las últimas semanas. Pido, suplico, imploro que alguien interceda por nuestras reivindicaciones para finalizar un conflicto que margina y perjudica a decenas de miles de pacientes en el oriente de Asturias. Pido, suplico, imploro que alguien nos ayude a conseguir lo que sólo puede suponer una mejoría en la atención a nuestros pacientes, sin olvidar que, como profesionales, tenemos derecho a sentirnos realizados y estimulados a realizar nuestro trabajo, reconociéndose nuestra valía y dedicación, en los términos que la propia ley establece, en forma de carrera y desarrollo profesional, productividad, etcétera, todo ello antes de traspasar un punto de no retorno, a partir del cual asistiremos a la desintegración de un centro que durante años, y gracias al sobreesfuerzo de una plantilla ilusionada, fue un referente en una comunidad convulsa por los conflictos sanitarios.
Si esto no es posible, solicito, formalmente la devolución de las transferencias en materia sanitaria al Gobierno central, ante la incapacidad manifiesta de los responsables del Principado para gestionarla de manera eficaz, respetando los valores universales de solidaridad y equidad en la administración de un servicio básico.

José Ángel Troitiño Picón
Arriondas (Parres).

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