Amigos de Grado celebra sus 25 años con una invitación a "dejar atrás el localismo"

La asociación que promueve los "Moscones de oro" festeja la vigencia del mensaje de concordia y "la vocación comunitaria" que le dio origen

04.10.2015 | 04:31
Amigos de Grado celebra sus 25 años con una invitación a "dejar atrás el localismo"

La letra de "Axuntábense", entonada a doce voces por el Ochote "Asturias", cerró el cumpleaños de la asociación Amigos de Grado cantando lo mismo que el presidente del colectivo había dicho de palabra unos minutos antes. Que ayer celebraban, además de su vigésimo quinto aniversario, la vigencia del afán de concordia y de la "vocación comunitaria" enemiga del localismo con el que todo comenzó en 1990. En la celebración de sus bodas de plata, en la que el colectivo reunió a una numerosa muestra de las personas e instituciones a las que ha distinguido con los premios "Moscón de oro", Claudio Menéndez de la Riera renovó la validez del propósito que les dio vida, el de "enriquecerse caminando para dejar atrás los inservibles mitos del localismo sin horizonte", y dio por bien empleada la travesía "por mares agitados" de unos galardones que nacieron a la vez "con la ambición de proyectar a Grado hacia el exterior y el sueño de recibir sinergias y estímulos de un mundo que avanzaba imparable hacia la globalización".

Ese intercambio sin fronteras mantiene la razón de ser de unos premios en los que la forma remite al fondo y que se conceden, desde el primero en 1993 , en dos categorías deliberadamente puestas al mismo nivel, una nacional e internacional y otra local. Ayer, en la capilla de los Dolores de Grado, la Federación Asturiana de Fútbol y el escritor y profesor moscón Xosé Lluis Rodríguez Alberdi recibieron los galardones de este año antes de que un almuerzo multitudinario en Soto del Barco les rindiese tributo a ellos y a todos los 46 "Moscones de oro" que lo han sido desde la primera convocatoria. Ángeles Rivero, directora de LA NUEVA ESPAÑA -el periódico recibió el premio en 2012-, tomó la palabra en representación de los distinguidos, una lista extensa de personalidades e instituciones "relevantes e ilustres" que en la voz de Menéndez de la Riera incluye "personas, fundaciones, ONG, clubes deportivos, sindicatos, iniciativas ciudadanas, obras sociales y culturales, empresas o asociaciones recreativas" de dentro y fuera de Grado y sobresalientes por su aportación transversal a la sociedad en terrenos diversos que van y vuelven de la historia a la investigación científica, del deporte a la política o del emprendimiento empresarial a las artes plásticas. O del SOMA a Hunosa, de la Cruz Roja y Médicos Sin Fronteras a los deportistas Javier Sotomayor, Toni Sánchez y Santi Pérez y de ellos a los artistas Favila y Hugo Fontela...

Ángeles Rivero volvió en su intervención hasta la jornada lluviosa de la primera entrega de premios, a aquellos "Moscones de oro" de 1993 y al día en el que la expectación por la visita del saltador de altura cubano Javier Sotomayor, primer premiado junto al periodista moscón Valentín Andrés Álvarez-Corugedo, interrumpió un partido de baloncesto en el polideportivo de Grado porque los jugadores y el público estaban más pendientes del atleta que del juego. La directora de LA NUEVA ESPAÑA retrocedía así hasta el espíritu que inspira los galardones para dar por conseguido aquel propósito de "llenar el vacío que existía en la villa de un símbolo con el que tributar agradecimiento a sus benefactores". Dicho y hecho, ayer, 23 premios después, Rivero invocó la sensación de que "en Grado dicen que quienes aceptan el premio son los que le dan valor, pero es el 'Moscón de oro' el que engrandece a quien tiene la suerte de recibirlo".

Rivero no pudo mirar a la historia de Amigos de Grado sin hacer un tributo a la figura de Javier Prada, que presidió la asociación desde 1997 hasta su fallecimiento, hace año y medio, y que en su mandato, según la imagen que le queda a Claudio Menéndez de la Riera, "dejó marcado el surco por el que vamos a transitar". Prada ha legado al colectivo y a la villa, según la semblanza la directora de este diario, la huella de un profesor "serio y simpático, inteligente y generoso, sencillamente genial".

El acto, fiel a la vocación de lucha que engendró Amigos de Grado, tampoco terminó sin un reconocimiento a los logros del pasado, materializados en la transformación en escuela de música del antiguo colegio del Sagrado Corazón -"la joya de la corona de nuestros sueños hechos realidad", dijo Menéndez de la Riera-, ni sin una reivindicación para el futuro. La construcción del auditorio, que "ya toca", finalizó el presidente de Amigos de Grado.

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