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Diez años de implantes de válvula de aorta en el HUCA: la prótesis que revoluciona la cardiología

"Evita riesgos y pasar por la UCI", destacan los especialistas sobre esta técnica alternativa a la cirugía abierta

El equipo que implanta válvulas aórticas en el HUCA. Desde la izquierda, Pablo Avanzas, Alfonso Suárez e Isaac Pascual (cardiólogos), Jesús María de la Hera (ecocardiografista), César Morís (director del área del Corazón), Francisco Aranda (supervisor de enfermería), Rosana Martínez y Natalia Nuño (enfermeras) y Jacobo Silva (jefe del servicio de Cirugía Cardiaca). Falta la cardióloga Raquel del Valle. Miki López

Los días 19 y 20 de diciembre de 2007, tres pacientes del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) se sometieron a un implante de válvula aórtica. Eran los primeros casos en España de un procedimiento que con sólo una pequeña incisión en la ingle, y sin necesidad de practicar al enfermo una gran abertura en el tórax, recambia la compuerta por la cual la sangre sale bombeada del corazón, a través de la arteria aorta, hacia el resto del organismo. La semana pasada, justo diez años después, los especialistas del complejo sanitario de Oviedo han llevado a cabo el caso número 455.

Hace una década, los médicos del HUCA fueron pioneros a nivel nacional en esta técnica; hoy, configuran uno de los grupos españoles que atesora una mayor experiencia. En lo que va de año, han efectuado 91 procedimientos. "Este procedimiento está creciendo a un ritmo del 30 por ciento anual", subraya César Morís, director del área del Corazón del HUCA y uno de los mayores expertos del mundo en este procedimiento.

"La válvula transcatéter no es una alternativa más, es una revolución", subraya el doctor Morís en alusión al implante de prótesis aórtica, conocido en el argot sanitario como TAVI (por su acrónimo inglés: "transcatheter aortic valve implantation"), del que enfatiza que "ha supuesto una gran simplificación". La edad media de los pacientes que se benefician de este procedimiento es de 82 años. "Para una persona de esta edad, que esté frágil, la cirugía abierta puede ser excesivamente agresiva", indica el cardiólogo.

El estrechamiento (estenosis) de la válvula aórtica es una causa frecuente de insuficiencia cardíaca. El corazón no bombea sangre, de modo que el organismo se queda sin oxígeno y el paciente percibe que se queda sin fuerzas. La cirugía abierta, la convencional, tiene unos 55 años de historia. Implica una gran incisión en el tórax, aplicar al paciente un sistema de circulación extracorpórea durante la intervención y varios días de estancia en la UCI. En cambio, el implante de la válvula transcatéter "ya se hace sin anestesia, con una leve sedación y una punción en la ingle; dura aproximadamente una hora y el paciente sale hablando y suele irse de alta al tercer día", señala doctora Raquel del Valle, una de las cardiólogas que realiza los procedimientos del HUCA. A través del pequeño orificio practicado en la ingle, y a través de la arteria femoral, se introduce la válvula de repuesto, que llega al corazón.

Las indicaciones de la TAVI han ido aumentando en los últimos años. "Empezó siendo para pacientes inoperables, luego para pacientes de alto riesgo quirúrgico, y ahora ya estamos con enfermos de riesgo intermedio", señala César Morís. "En los países que no tienen problemas económicos, se va hacia el criterio de edad: por encima de 75 años ya no se opera, se hace el implante transcatéter", precisa el director del área del corazón, quien añade: "En todas las comparativas entre cirugía convencional y la TAVI, los resultados de mortalidad y de complicaciones son iguales o mejores con la válvula transcatéter".

La prevalencia de la estenosis de la válvula aórtica es del 4 por ciento en la población de 70 a 80 años, y sube hasta el 10 por ciento en la franja de 80 a 90 años. "Dado que la expectativa de vida en España es de las más altas del mundo, tenemos un gran volumen de pacientes potenciales", asevera Raquel del Valle. En la vertiente económica, el coste de la válvula que se emplea en la cirugía abierta es de unos 6.000 euros, y el de la que se implanta mediante catéter se eleva hasta el entorno de los 18.000. "Pero si sumas todo el proceso, incluyendo el paso por la UCI y el tiempo de hospitalización, al cabo de un mes y pico el precio sale muy parecido", argumenta César Morís.

El director del área cardiológica hace hincapié en que el HUCA "se ha convertido en referencia, sobre todo para cardiólogos latinoamericanos, para venir a formarse en esta técnica, porque nosotros la hemos enseñado en todo el mundo".

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