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Así fue el "manual de resistencia" de Rosi y Eva: "lo hicieron muy bien" para aguantar dos días en los montes de Caso

Moras, avellanas, agua del río y un silbato fueron claves para que las dos montañeras fuesen rescatadas en buen estado: "Estuvimos tranquilas y aguantamos en la cabaña"

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En imágenes: Así ha sido el reencuentro con sus familiares de las dos montañeras rescatadas en Caso Luisma Murias

"Nos despistamos haciendo la ruta y cogimos una canal que no era", aseguraron ayer la naveta Rosa María Hevia, de 65 años, y la langreana Evangelina Heredia del Amo, de 61, tras ser localizadas en una cabaña de Pandemules después de más de dos días perdidas en el monte del parque natural de Redes. Un equipo de búsqueda formado por Bomberos de Asturias y Guardia Civil las encontró. El domingo por la mañana, ambas habían partido de Orlé para hacer la ruta de Campigüeños, en Caso. Tras llegar al pico, al descender, se desorientaron, pero al ver una cabaña, ya en las proximidades de los límites de Caso con Ponga y Piloña, y al darse cuenta de que se habían perdido, aguardaron en ella hasta que fueron localizadas ayer, cerca de las dos y media de la tarde.

Desde Orlé hasta la zona donde se encontró a Rosi Hevia y Eva Heredia hay 10 kilómetros en línea recta pero "caminaron más de 20 kilómetros por los diferentes valles", calcula Eduardo Rubio, jefe supervisor de Bomberos. Hasta que las montañeras se encontraron con sus familias y amigos en Orlé aún les quedaba una caminata de alrededor de cinco kilómetros, acompañadas por sus rescatadores, hasta Espinaredo, en Piloña, donde les esperaba un coche en una pista forestal. Después, un trayecto en el vehículo hasta la localidad casina de la que habían partido para hacer la ruta. A las seis de la tarde se produjo el reencuentro, entre lágrimas de alegría y abrazos.

Al llegar, y tras agradecer su labor a los Bomberos de Asturias, a la Guardia Civil y a todos los que colaboraron en su búsqueda durante estas jornadas, explicaron que al realizar la ruta circular del pico Campigüeños "había un poco de niebla y nos desorientamos", dijo Rosi Hevia. "Dos metros hacen que te equivoques de ruta", añadió. Cuando encontraron la cabaña, allí se quedaron. "Para beber teníamos el río cerca, y había moras y avellanas para comer. La naturaleza te provee de todo", comentó Heredia. "Nuestra idea era seguir en la cabaña. Sabíamos que nos estaban buscando", apuntó. Sus familiares habían denunciado su desaparición el domingo y al día siguiente Rosi Hevia y Eva Heredia habían logrado contactar a las 10.44 horas con el servicio de emergencias describiéndoles la zona en la que estaban.

Era un área de complicado acceso, con muchos árboles. El lunes oyeron el helicóptero que las estaba buscando, pero no lograron que los rescatadores las vieran. En la cabaña encontraron paja para dormir, aunque pasaron "un poco de frío". Las montañeras no perdieron la calma durante las largas horas extraviadas. "Estuvimos tranquilas y decidimos seguir en la cabaña", manifestó Rosi Hevia. "Estábamos sin cobertura y sin batería. No podíamos hacer más", aclaró. Sin embargo, este episodio no les ha quitado las ganas de volver a disfrutar de las salidas por el monte en breve. "El domingo volveré", dijo Hevia.

El grupo que encontró a las montañeras había hallado veinte minutos antes una gorra, explicó uno de sus integrantes. "Y le dije al compañero: ‘seguro que están abajo’". Minutos después, empezó a escuchar el silbato de Eva Heredia. "Llevaba toda la mañana haciendo que sonase", afirmó ella.

"Lo han hecho bien", subrayó Eduardo Rubio, jefe supervisor de Bomberos, una vez se supo que las dos montañeras habían sido localizadas en buen estado. Dieciséis grupos compuestos por bomberos, Guardia Civil y voluntarios buscaron a las desaparecidas, con la ayuda del helicóptero cuando las condiciones meteorológicas permitieron que volase, ya que la niebla baja dificultó el dispositivo durante parte de las dos jornadas.

También participaron drones con cámaras térmicas el pasado lunes por la noche, señaló Eduardo Rubio. En el vehículo de Puesto de Mando Avanzado también se encontraba el teniente jefe de la sección de Montaña de la Guardia Civil de Cangas de Onís, Pablo Villabrille, coordinando el dispositivo del instituto armado. El jefe supervisor de Bomberos indicó que se había dado prioridad a la búsqueda en la zona de Pandemules ya que "conocedores del área nos dijeron que en esa zona era fácil desorientarse".

Cuando Rosi Hevia y Eva Heredia bajaron del coche en Orlé, ya habían hablado por teléfono con sus hijos, que desde el domingo por la noche esperaban a que volviesen en la localidad casina. Unos vecinos les dejaron quedarse en su casa, otros les llevaron comida, al igual que el alcalde de Caso, Miguel Fernández, y otros se integraron en grupos de búsqueda junto a amigos, internándose en el monte.

Poco después de que los familiares recibiesen la llamada en la que les confirmaban que habían sido encontradas, un grupo que realizaba una batida regresaba con sus caballos entre aplausos de los presentes. "Estamos muy agradecidas a todos", dijo Elena Castañón, hija de Rosi Hevia, que corrió a abrazar a su madre en cuanto puso un pie fuera del coche. También Natalia y Vanesa Iglesias se abalanzaron sobre su madre, Eva Heredia.

En Orlé, se habían reunido alrededor de medio centenar de personas. Entre ellas los alcaldes de Nava, Juan Cañal, y de Caso, Miguel Fernández. Desde la localidad casina se movilizó un amplio dispositivo de búsqueda desde primeras horas de la mañana del lunes, con batidas continuas para localizar a las dos montañeras.

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