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Los cirujanos necesitarían operar cuatro meses solo para acabar con la actual lista de espera

La actividad en los quirófanos asturianos es inferior a la de las fechas previas a la pandemia: tres mil operaciones menos que en 2019

Dos cirujanos operan en un quirófano. | SHUTTERSTOCK

Los hospitales públicos asturianos suman 23.489 pacientes en lista de espera para someterse a una intervención quirúrgica. Correspondiente el pasado 31 de agosto, esta cifra oficial es la más elevada de toda la trayectoria histórica de la sanidad regional. Justo un año antes eran 20.371 los enfermos que aguardaban una intervención, lo que implica un aumento interanual del 15 por ciento. O sea, 3.118 pacientes más.

La actividad de cuatro meses.

¿Cuál es la verdadera dimensión de estos números? Si se revisan los registros asistenciales del Servicio de Salud del Principado (Sespa), se observa que, en los últimos tiempos, la actividad total en los quirófanos a lo largo de un mes rara vez alcanza las 6.000 operaciones. Conclusión: si todos los cirujanos de la región se pusieran a operar a todos los enfermos que a día de hoy aguardan una intervención –sin hacer nada más– tardarían unos cuatro meses en ejecutar este cometido.

Ritmo de entradas y salidas.

Obviamente, que se dé esta situación resulta inviable. Nadie puede frenar la llegada de nuevos enfermos que requieren ser operados. En lo que va de año 2022, la entrada de pacientes en lista de espera quirúrgica ha oscilado entre los 4.500 de agosto y los 6.585 de marzo. Las salidas de lista de espera –en su mayoría debidas a que el paciente ha sido intervenido– se han movido entre las 3.402 de agosto y las 6.505 de marzo.

Listas de espera en los hospitales asturianos

¿Aumenta o disminuye la solicitud de intervenciones?

Todas estas cifras merecen un análisis. Se habla con frecuencia de que la población asturiana envejece y que, en consecuencia, demanda más servicios sanitarios. Quizá eso sea cierto, pero también lo es que Asturias está perdiendo habitantes: es unánime la estimación de que, en estos últimos meses, la región ha bajado del millón de habitantes. A menos población –se supone–, menos demanda. Entonces, ¿sube o baja la solicitud de intervenciones quirúrgicas?

Menor demanda que en 2019.

La manera de medirlo es ver la cifra de personas a las que un médico indica que deben operarse. Y lo que sabemos –según los datos de la Consejería de Salud–, es que entre enero y agosto de 2022 han entrado en lista de espera 43.379 pacientes. Si se compara esta cifra con la registrada antes de la pandemia de covid-19, se observa que en el mismo periodo de 2019 (enero-agosto) habían ingresado en lista quirúrgica 43.946 personas. Es decir, casi 600 más que este año. De donde se infiere que la demanda –al menos, en esta comparativa– no ha aumentado en tres años.

¿Las consultas taponan las cirugías?

Una vuelta de tuerca más. De las cifras que acaban de señalarse, ¿se deduce de manera taxativa que la demanda de operaciones está disminuyendo? No, tal afirmación no puede ser taxativa. Y ello se debe a que las entradas en lista de espera pueden estar taponadas por las consultas con el especialista. Una persona puede necesitar una intervención, pero sólo entrará en lista cuando un especialista se lo prescriba. Y resulta que las listas de espera de consultas especializadas también alcanzaron su máximo histórico a finales del pasado agosto. En ese momento eran 99.298 los enfermos en espera. Con relación a agosto de 2021, un aumento de casi 22.300, es decir, del 29 por ciento.

Disminuye la actividad quirúrgica...

En definitiva, no sabemos a ciencia cierta si la demanda real de intervenciones quirúrgicas disminuye o no, porque puede suceder que esté retenida por las demoras en las citas con el especialista. Pero lo que sí se ha registrado es una reducción de la actividad en los quirófanos en 2022 con relación a 2019. Las salidas de lista de espera entre enero y agosto de este año han sido 39.002; en el mismo intervalo de hace tres años habían sido 42.029. O sea, en los ocho primeros meses de este año se efectuaron 3.027 operaciones menos que antes de la pandemia.

... Las horas extra está a máximo ritmo...

En esta caída de las operaciones ha incidido, sin duda, el impacto de la pandemia de covid-19 sobre los hospitales, que en determinadas fases del año ha obligado a restringir la asistencia. Pero también conviene tener en cuenta que –como contrapartida– la maquinaria de horas extras y derivaciones a centros privados y concertados está trabajando a plena actividad.

... Y la oferta de consultas especializadas es menor que en 2016.

Y un dato más. Acaba de explicarse que la actividad en los quirófanos de los hospitales públicos ha disminuido con relación a 2019. Pero es que, además, en el ámbito de las consultas externas, en la sanidad asturiana se están atendiendo este año unas 18.000 citas menos al mes que en el año 2016. En aquel momento, la jornada laboral de los profesionales sanitarios era superior a la actual (37,5 horas frente a 35). Lo que evidencia que la oferta real de servicios en la sanidad pública asturiana está sometida a unas limitaciones difíciles de superar.

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